Padrastro recibió pena de 25 años

Por: Carlos Arguedas C. 7 septiembre, 2016
El homicidio se produjo en una casa en el proyecto habitacional Los Reformadores en Parrita, en junio del 2011.
El homicidio se produjo en una casa en el proyecto habitacional Los Reformadores en Parrita, en junio del 2011.

El Tribunal Penal de Juicio de Quepos condenó, este martes, a Carla Méndez Díaz a 35 años de prisión al encontrarla responsable por el homicidio de su hijo de tres años.

Los hechos ocurrieron el 22 de julio de 2011 en el proyecto habitacional Los Reformadores en barrio Tigre de Parrita, Puntarenas.

La oficina de prensa del Ministerio Público informó de que en este mismo proceso se sentenció a Steve Aguilar Valverde, padrastro del menor, a 25 años, como coautor del homicidio. Empero, este individuo fue declarado reo rebelde y se ordenó su captura, pues no se presentó a la lectura de la sentencia.

En contra de Méndez se dictaron seis meses de prisión preventiva mientras la condena queda en firme, comunicó el Ministerio Público.

La muerte del menor se descubrió a las 9 a. m. del 22 de julio del 2011, cuando Aguilar le dijo a Méndez que el niño no respiraba. Casi de inmediato la madre abrió la puerta, salió a la calle y comenzó a gritar: "fue él, fue él". Debido al escándalo, vecinos llamaron a la Fuerza Pública, cuyos oficiales descubrieron el cuerpo y avisaron a las autoridades judiciales.

En aquel momento, los vecinos dijeron a la policía que durante la madrugada de ese 22 de julio escucharon cuando la pareja discutía y el niño lloraba. Después de un rato, contaron, los ánimos se calmaron y hubo silencio.

Durante el debate, la Medicatura Forense detalló que el niño falleció debido a múltiples golpes en el abdomen y la espalda. Algunas de los golpizas las había recibido con anterioridad al día de su muerte.

Cuando se descubrió el crimen, la policía detuvo también a la abuela materna pues ella tenía la custodia del niño de tres años, pero luego fue puesta en libertad.

Méndez es madre de otros dos niños, pero desde 2010 el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) se los quitó y los dejó en custodia de la abuela materna.

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