Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 11 mayo, 2015
David Hernández elevó a juicio la muerte del periodista. | ARCHIVO.
David Hernández elevó a juicio la muerte del periodista. | ARCHIVO.

Para el juez retirado David Hernández, las intervenciones telefónicas se definen con una sola palabra: “desgastantes”.

Su apreciación tiene como fundamento el trabajo que él mismo hizo como juez penal, principalmente cuando en el 2004 realizó durante nueve meses las intervenciones telefónicas como parte de la investigación por la muerte del comunicador Parmenio Medina.

“Llegué a tener hasta seis teléfonos (intervenidos) al mismo tiempo. Las intervenciones no tienen horario laboral; pueden ser un sábado en la madrugada, un domingo. Eso no lo reconoce el Poder Judicial”, señaló.

En ese caso, eran acusados el entonces sacerdote Minor Calvo y el empresario Omar Chaves. Este último y un gatillero fueron condenados en el 2007 a 35 años de prisión. Calvo fue sentenciado por fraude.

Sin embargo, para llegar hasta esas condenas, los cientos de casetes se acumulaban en el escritorio del juez Hernández al mismo tiempo que debía estar pendiente de las otras tareas propias de su cargo, como audiencias y allanamientos de una causa que en total tuvo nueve imputados.

Además, parte de su labor era realizar las transcripciones de las intervenciones, al punto de que la Corte nombró a otros tres jueces para que lo auxiliaran. “Que ahora esté un centro de intervenciones me parece excelente; definitivamente, va a descongestionar”, consideró.