Hombre impugnó fallo y juzgadores de apelación lo dejaron libre por certeza

Por: David Delgado C. 7 abril, 2015

Un hombre fue condenado a 25 años de prisión por dos delitos de violación a una menor, a pesar de que la prueba de ADN al semen lo eximía de toda responsabilidad.

El fallo de los jueces Freddy Quesada Román, Mauricio Perlaza Rojas y Rose Mary Araya Solano, del Tribunal de Juicio de Limón, se basó únicamente en lo dicho por la adolescente de 17 años, quien cursaba el sexto grado de primaria en el momento en que se dieron los hechos.

Según la menor, ella viajaba en bicicleta por unos bananales de Cuba Creek, en Matina, Limón, en 2011, cuando la sorprendió un sujeto con un arma de fuego, la violó dos veces –por vagina y boca– y le robó un anillo. Los familiares de la ofendida comenzaron a buscar al sospechoso y la menor dijo que un hombre que caminaba por la vía pública se le parecía al agresor. La Policía lo detuvo y la Fiscalía lo acusó de violación.

Eduardo Barboza, abogado del imputado, de apellido Fernández, de 33 años, detalló que su cliente estuvo en prisión preventiva casi dos años. El 1.° de octubre del 2014 fue condenado a prisión por las dos violaciones (20 años), el robo del anillo (5 años) y la privación de libertad (seis meses).

No obstante, desde el 13 de octubre del 2011, la Sección de Bioquímica Forense del OIJ realizó la prueba de los marcadores genéticos y descartó a Fernández.

La víctima de violación, de 17 años, señaló que un hombre que caminaba por la calle se le parecía al agresor y lo detuvieron. A pesar de que las pruebas de ADN lo descartaron, fue condenado en octubre. | GABRIELA TÉLLEZ
La víctima de violación, de 17 años, señaló que un hombre que caminaba por la calle se le parecía al agresor y lo detuvieron. A pesar de que las pruebas de ADN lo descartaron, fue condenado en octubre. | GABRIELA TÉLLEZ

Absuelto. Barboza impugnó el fallo y, el 25 de marzo pasado, los jueces Rafael Gullock, Ana Isabel Solís y Ana Lorena Jiménez, del Tribunal de Apelación de Goicoechea, absolvieron por certeza al imputado.

Mientras la apelación estaba en estudio, el OIJ les notificó a esos jueces, a principios del 2015, que, mediante el sistema CODIS (base de datos de perfiles genéticos que permite realizar búsquedas de perfiles forenses), el semen hallado en la víctima coincidió con las muestras obtenidas en otra causa penal contra otro individuo, apellidado Calderón.

El Tribunal ordenó realizar un nuevo dictamen, el cual comprobó la coincidencia con el ADN de ese último hombre, quien ahora debe ser indagado.

“Tomando en cuenta esta prueba tan contundente, queda de manera científica totalmente comprobado que el imputado Fernández no fue la persona que cometió el delito de violación”, indica el voto N.° 460-2015.

Los jueces de apelación cuestionaron que el Tribunal de Juicio “maquillara” la primera pericia forense, al alegar que el semen no coincidía con Fernández porque podía ser del compañero sentimental de la ofendida.

Además, los jueces apuntaron que el Tribunal no analizó adecuadamente las incoherencias de la ofendida en la declaración en el juicio. Por ejemplo, dijo que el imputado tenía barba, canas, una cicatriz en el rostro y era mulato, descripción que no correspondía a Fernández pues él tiene la piel trigueña, es lacio y sin cicatrices en la cara.

El voto de apelación explicó que las víctimas de violación pueden disminuir su capacidad de percepción para reconocer posteriormente a quien las ultrajó.

La Nación intentó hablar con Fernández, pero dijo que estaba trabajando y no volvió a contestar su teléfono.

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