Recurrentes sufrieron abuso de padrastro, quien convive con menores

Por: Katherine Chaves R. 1 mayo, 2016
Los jóvenes recurrentes viven, junto con sus otros seis hermanos, en un hogar solidario en San Rafael de Santa Ana, San José. Ellos llegaron ahí entre el 2007 y 2009. | LUIS NAVARRO
Los jóvenes recurrentes viven, junto con sus otros seis hermanos, en un hogar solidario en San Rafael de Santa Ana, San José. Ellos llegaron ahí entre el 2007 y 2009. | LUIS NAVARRO

Patricia, María, Jéssica y Hugo nacieron entre 1996 y 1998 en Sixaola de Talamanca, Limón. De su infancia, tienen pocos buenos recuerdos, pues su niñez estuvo rodeada de maltrato físico, abusos sexuales y prostitución que su madre biológica consentía, según señalaron.

Por ello, entre el 2007 y el 2009, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) sacó de esa casa a los cuatro hermanos, quienes entonces eran menores de edad, y a otros seis más pequeños. Las identidades de todos fueron cambiadas para este artículo. Los 10 están declarados judicialmente en abandono.

En cierto momento, el PANI entregó a una de las hermanas más pequeñas a un “hogar solidario” (transitorio), en San Rafael de Santa Ana, San José, bajo el cuidado de Charlotte Cruz.

Con el tiempo, los otros nueve hermanos también fueron a vivir en esa casa.

La vida para esta familia cambió; incluso, los mayores tienen independencia económica, pues trabajan y, con ello, ayudan a los menores y a su madre de crianza, quien recibe, además, un subsidio de ¢600.000 del PANI.

Sin embargo, una preocupación les llegó hace unos meses cuando se enteraron de que su mamá de sangre, quien padece de un retardo mental, tuvo tres hijos más. Los menores tienen 5, 2 y 1 año y aún viven con ella en la provincia caribeña, confirmó el Patronato.

Por eso, los hermanos mayores de edad, Patricia, María, Jéssica y Hugo, interpusieron un recurso de amparo el 9 de marzo para clamar por la custodia de los tres niños.

Según el documento entregado a la Sala Constitucional, del cual La Nación tiene copia, los recurrentes alegan que han solicitado que les entreguen a los hermanos, pero, el PANI se niega sin darles muchas explicaciones. Esto, pese a que la entidad admite que los niños corren peligro con su madre.

Una de las razones por las que piden la custodia es que los pequeños conviven con el padre biológico, quien, aseguran, abusó sexualmente de Jéssica y de otra hermana, años atrás.

“Conociendo el riesgo social que corren esos niños y habiéndolo vivido nosotros personalmente, le hemos solicitado a Charlotte que se comunique con el PANI para que nos ayuden a sacarlos de allí (casa de la madre) y permitan que vivan con nosotros para cuidarlos.

”Pero nos han indicado de palabra que van a ser ubicados muy pronto, van a ser dados en adopción y no han considerado la posibilidad de que vivan con nosotros”, apuntan los muchachos.

En el recurso, los jóvenes aseguran que no comprenden la negativa del Patronato, ya que ellos trabajan y podrían mantener a sus hermanos.

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“En todo caso, estaríamos en disposición de buscar cómo obtener un ingreso mayor mensual, de ser necesario. Basta con que nos indiquen por qué no somos aptos. ¿No debería prevalecer el principio de unión familiar?”, se cuestionan los recurrentes.

La situación provocó que los magistrados acogieran para estudio el recurso y le ordenaran al Patronato entregar un informe donde fundamente su negativa.

Niños en peligro. Antes de dar razones, el PANI admitió en su respuesta de fecha 17 de marzo que “está consciente de la necesidad de tomar acciones para el egreso de los menores” de la casa de la progenitora, pero hasta este viernes los niños seguían con ella.

Según el Patronato, la madre biológica no ha cumplido con el seguimiento psicosocial. “Debía llevar a sus hijos a valoraciones médicas y presentar los resultados a la oficina local de Limón, pero, al 3 de marzo, no ha reportado los comprobantes ni los diagnósticos de algún centro médico”, aseveró en el documento.

Agregó que, algunas veces, la progenitora llega tarde a las citas en la academia de crianza, la cual tiene como función enseñar a los padres cómo tratar a sus hijos.

Además, aseguró el Patronato, la mamá depende económica y emocionalmente del padre de los tres niños, situación que “deja en evidencia la incapacidad de la progenitora de prever riesgos”.

La entidad afirmó que procura reubicar a los menores en una organización no gubernamental para, posteriormente, comenzar el proceso de declaratoria judicial de abandono con el objeto de poder darlos en adopción.

Ante una consulta de este medio, el Patronato comunicó que no se referirá al tema, hasta tanto no haya una resolución por parte de la Sala Constitucional.

Negativa. Pese a la urgencia que dice tener el PANI para sacar a los menores de la casa, insiste en que el “hogar solidario” de Cruz no es una opción.

Afirman que la decisión fue tomada porque esa vivienda “tiene una inadecuada infraestructura”, por lo que no podría albergar a más personas.

“El espacio físico para esparcimiento y tránsito libre es reducido (...) Es obvio que dicho inmueble no cuenta con el espacio físico necesario que les permita (a los hermanitos) la estimulación adecuada a nivel psicomotor”.

Asimismo, la entidad considera que “no existe un vínculo afectivo entre Cruz y los niños, pues ni siquiera los conoce”.

Enfatizó en que la cuidadora ya se hace cargo de tres menores que tienen “serios problemas de salud”, lo que le impediría suplir las necesidades particulares de los hermanitos más pequeños.

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