Por: Carlos Láscarez S. 31 agosto, 2013

El médico, de apellido Baltodano, cayó en su casa en Heredia. | OIJ
El médico, de apellido Baltodano, cayó en su casa en Heredia. | OIJ

La Fiscalía solicitó ayer al Juzgado Penal de Goicoechea suspender del ejercicio de su profesión a los dos médicos arrestados anteayer como sospechosos de inventar enfermedades terminales del hígado a pacientes para engañarlos.

Los detenidos son un radiólogo de apellido Baltodano, de 55 años, y su cuñada, una cirujana de apellido Monestel, de 40 años.

Las aprehensiones ocurrieron en sus casas en San Isidro de Heredia. También fueron allanados centros privados en Moravia, Desamparados y la Clínica de Vázquez de Coronado.

El Ministerio Público informó de que ayer se registraron tres nuevas denuncias (ya sumarían 13) por el delito de estafa ante la Unidad Operativa de Dirección Funcional.

Baltodano laboró como radiólogo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en la Clínica de Vázquez de Coronado hasta mayo del año 2012.

De acuerdo con el OIJ, durante los primeros cinco meses, el doctor diagnosticó a varios pacientes con la enfermedad de hígado graso en fase terminal, cuando ninguno padecía de ese mal.

De seguido les decía que la única manera de curar sus males era con medicina natural, por lo que los remitía hasta el consultorio privado de su cuñada, quien, al parecer, se especializaba en esas atenciones.

Aparentemente, una vez allí, los analizaba y confirmaba los males.

El OIJ comunicó que por cada cita, la mujer cobraba ¢20.000. El alivio a los pacientes regresó una vez que buscaban una segunda opinión médica y corroboraban que se trataba de una estafa.

La audiencia para definir prisión preventiva contra los médicos se inició ayer a las 2:30 p. m.