Ministerio Público admite que imputada requiere asistencia psiquiátrica

Por: Carlos Arguedas C. 17 diciembre, 2013

El Ministerio Público solicitó hoy martes se imponga una pena de 25 años de prisión a la auxiliar de enfermería Angela Barrantes Moreno, al atribuirle el delito de homicidio calificado en perjuicio de Lilliam Arias Prendas.

El hecho se produjo el 7 de agosto del 2012, cuando la víctima se encontraba internada en el cuarto piso del edificio de Medicina del Hospital San Juan de Dios, donde murió al recibir una inyección de cloruro de potasio.

Los representantes del Ministerio Público Paul Fuentes y Laura Hernández consideran que fue un homicidio calificado.
Los representantes del Ministerio Público Paul Fuentes y Laura Hernández consideran que fue un homicidio calificado.

Para la fiscala, Laura Hernández, la sospechosa del crimen tuvo una actuación que demuestra que todos sus actos fueron preparados y tenía la intención de quitarle la vida a Arias.

Precisó que la imputada actuó con la finalidad de perpetrar un crimen perfecto, pues por sus conocimientos en medicina sabía que al inyectar cloruro de potasio la paciente sufriría un paro cardiaco que podría simular que la muerte fuese natural.

La fiscala descartó que la fallecida en algún momento solicitara ayuda para descansar. "Nunca manifestó su deseo de morir", afirmó.

Hernández admitió que Ángela Barrantes sí requiere asistencia psiquiátrica, pues se trata de una persona enferma, pero advirtió que cuando cometió el crimen sabía distinguir entre el bien y el mal.

Este jucio continuará hoy en la tarde, cuando el abogado de la familia exponga la demanda civil que tienen planteada contra la Caja Costarricense del Seguro Social por permitir el ingreso de una enfermera pensionada a las instalaciones.