Jueces indicaron que la sentencia no definió si tiburones tenían o no el cuerpo

Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 30 mayo, 2015

Un fallo “confuso” dictado por el Tribunal Penal de Puntarenas provocó que se ordenara un nuevo juicio contra una empresaria absuelta por aleteo.

La imputada es Kathy Tseng Chang, a quien la Fiscalía de Puntarenas le achacó la descarga de 652 aletas de tiburón con una novedosa técnica en la que los animales son destazados y el cuerpo es desechado, pero las aletas quedan unidas por una delgada piel al espinazo.

La mujer resultó eximida de los cargos en un juicio que concluyó el 21 de abril del 2014; sin embargo, la Fiscalía apeló.

El pasado 19 de mayo, el Tribunal de Apelación de Sentencia de San Ramón le dio razón al Ministerio Público y ordenó realizar un nuevo debate.

Los jueces consideraron que el Tribunal de primera instancia no determinó si los tiburones estaban “sin el respectivo cuerpo o vástago”, según se define el aleteo en la ley de pesca.

“De la lectura del fallo no queda claro si fue por aspectos probatorios que no pudo acreditarse el estado de esos tiburones, o bien si el juzgador logró determinar lo anterior pero interpretó que sí tenían adherido el respectivo cuerpo”, indicó el fallo del Tribunal de Apelación.

En noviembre del 2013, la Policía Internacional (Interpol) en Costa Rica alertó a sus 190 países miembros de una nueva técnica en la que las aletas se dejan pegadas con una delgada piel al espinazo. | ARCHIVO / OIJ.
En noviembre del 2013, la Policía Internacional (Interpol) en Costa Rica alertó a sus 190 países miembros de una nueva técnica en la que las aletas se dejan pegadas con una delgada piel al espinazo. | ARCHIVO / OIJ.

Los juzgadores además criticaron que sus colegas se centraron en que la imputada no dio la orden de descarga al muelle, sino que fue una fiscala, pero dejaron de lado todas las acciones previas que ella hizo para que se cumpliera ese fin.

“La descarga de este tipo de mercancías implica una serie de actos, autorizaciones e inspecciones (contempladas en la ley y reglamentos) que lo hacen un acto complejo e impiden visualizarlo únicamente como el solo sacar el producto de las bodegas al muelle, como se interpreta en la sentencia”, explicaron los jueces.

La Fiscalía había alegado que la dueña de ese cargamento de tiburones sí llevó a cabo varias gestiones ante entidades como el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca).

El Tribunal ahora deberá señalar fecha para un nuevo juicio.

La primera sentencia absolutoria fue dictada por el juez Franklin Lara, en tanto el proceso de apelación fue conocido por Alberto Alpízar, José Alberto Rojas y Jorge Luis Morales.

Método novedoso. Este caso se remonta al 4 octubre del 2011, cuando el barco con bandera de Belice, Wang Jia Men 88, llegó a Puntarenas.

Las autoridades hallaron los tiburones con las aletas, al parecer, adheridas. Además, la dueña alegó que no iban a descargarlas, acción que está prohibida en la legislación costarricense.

La Fiscalía consideró que sí se tenía esa intención, por las gestiones que había hecho la mujer.

Debido a este caso, la Policía Internacional (Interpol) alertó a sus 190 países afiliados, desde su oficina en Costa Rica, de que esta es una nueva forma de aleteo.

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