También está imputada una modelo costarricense

Por: Carlos Láscarez S. 24 mayo, 2016

Dos costarricenses aceptaron este martes los cargos por narcotráfico que les imputa el Ministerio Público de Nicaragua, durante el juicio que se realiza contra ellos y la modelo Adriana Corella Rojas, en los Tribunales de Managua.

Los ticos que admitieron los hechos fueron José Pablo Castillo Quesada, de 20 años y Gustavo Adolfo Artavia Vega, de 31.

La Fiscalía solicitó contra ellos dos 41 años de prisión: 20 por transporte internacional de estupefacientes, 14 años por crimen organizado y 7 años por lavado de dinero.

Los abogados defensores de de los nacionales solicitaron la pena mínima de 10 años por transporte internacional y seis años por los otros dos delitos, para un total de 22 años de cárcel.

La modelo Adriana Corella Rojas siguió con detalle ayer la exposición de su abogado defensor en la sala de juicio. | CORTESÍA EL NUEVO DIARIO
La modelo Adriana Corella Rojas siguió con detalle ayer la exposición de su abogado defensor en la sala de juicio. | CORTESÍA EL NUEVO DIARIO

La defensa le solicitó al juez del Séptimo Distrito Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, que tomara en cuenta que sus clientes no cuentan con antecedentes penales. La pena contra los dos imputados se dará a conocer la próxima semana.

Por su parte, Marvin Arias, defensor de Adriana Corella, realizó una exposición.

La Embajada de Costa Rica en Nicaragua designó al vicecónsul Álvaro Herrera para que siga el proceso y que atienda cualquier necesidad de los costarricenses.

Decomisaron coca. La desarticulación de la organización narco ocurrió la madrugada del 4 de diciembre tras un operativo efectuado en una carretera que comunica Managua con León.

Ese día, la Policía descubrió un total de 285 kilos de cocaína que viajaban ocultos en los tanques de gasolina de dos tráileres.

Al grupo también se le decomisaron $871.000 (¢472 millones) que llevaban en un pick-up, el cual era conducido por Castillo.

Uno de los hombres que logró escapar del cerco policial fue el esposo de Corella, Wálter Pereira Castillo, de 40 años, quien se suicidó de un balazo en el lujoso residencial Santa Mónica, en Managua.

El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) trajo vía terrestre, en diciembre anterior, a la hija de cinco años de Corella, luego de que permaneció bajo custodia del Ministerio de la Familia. En la actualidad, la niña permanece bajo el resguardo su familia mientras su madre enfrenta el juicio.