OIJ debe tener certeza de quién es la persona fallecida para poder cremarla

Por: Hugo Solano 20 diciembre, 2015
El Poder Judicial ya tenía un acuerdo con el municipio josefino para sepultar cadáveres abandonados en el cementerio Calvo. Sin embargo, el espacio en ese camposanto es cada vez menor, pues ahí también se entierran cuerpos que nadie reclama en los hospitales y los de familias con pocos recursos económicos. | LUIS NAVARRO / ARCHIVO.
El Poder Judicial ya tenía un acuerdo con el municipio josefino para sepultar cadáveres abandonados en el cementerio Calvo. Sin embargo, el espacio en ese camposanto es cada vez menor, pues ahí también se entierran cuerpos que nadie reclama en los hospitales y los de familias con pocos recursos económicos. | LUIS NAVARRO / ARCHIVO.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) comenzó a incinerar los cuerpos que quedan abandonados en su Morgue, debido a la falta de nichos para poder enterrarlos.

El cementerio Calvo, ubicado detrás de la Municipalidad de San José, en Mata Redonda, solía ser el destino final para los cadáveres que no son reclamados por sus familiares.

Sin embargo, a partir de julio la escasez de espacio en ese campo santo obligó al OIJ, administrador de la Medicatura Forense, a recurrir a la cremación de restos humanos.

Así lo confirmó el jefe de Patología Forense, Jorge Aguilar, quien detalló que hasta ahora se han realizado 20 incineraciones.

Para poder hacerlo, el Poder Judicial firmó un convenio de “donación de servicio” con la funeraria La Piedad; así, la entidad no incurre en ningún gasto económico por este servicio.

En el mercado, la cremación y los servicios relacionados tienen un costo de ¢750.000.

Trámite complejo. Realizar la cremación en cadáveres abandonados no siempre es sencillo, pues, según dijo Jorge Aguilar, de Patología Forense, se requiere de permisos del Ministerio de Salud.

Para obtener esas aprobaciones, es necesario un certificado de defunción que incluya datos como nombre y edad. En el caso de cadáveres sin identificar, no es posible tener esa información.

Aguilar, sin embargo, aclaró que aún sigue vigente el convenio que desde hace 21 años les permite utilizar las instalaciones del cementerio Calvo.

De hecho, en noviembre del año pasado 31 cadáveres procedentes de la Morgue fueron enterrados en ese lugar. En abril de ese año se sepultaron 20.

Tal acuerdo causa malestar en autoridades municipales, pues el ayuntamiento recibe ¢1.000 por entierro.

En espera. La más reciente lista de cuerpos sin reclamar que publicó el OIJ incluía 13 cadáveres examinados.

De esos, ocho eran de personas no identificadas (dos mujeres y seis hombres). Sin embargo, algunos datos como la fecha y el lugar del hallazgo del cuerpo permitieron a dos familias descubrir que dos eran sus allegados.

A raíz de la publicación del OIJ, siete fueron retirados y en enero del 2016 se espera cremar algunos en la funeraria y sepultar otros en el cementerio Calvo.

En la lista de cadáveres sin nombre está el cuerpo de un hombre hallado en el río María Aguilar, a su paso por Hatillo.

También están otro encontrado en Playa Negra de Cahuita, Limón, y el de una mujer hallada en Sagrada Familia, San José.

Asimismo, se mantiene el cuerpo de un hombre encontrado en 10 de julio en playa Dominical de Osa y el de un hombre localizado el 22 de junio en finca Verbena, San Felipe de Alajuelita.

Para facilitar la identificación de los restos, a todos se les toman muestras de sangre, dientes o huesos, para determinar marcadores genéticos.

La sección de Patología Forense almacena una muestra de ADN de los cuerpos.

En caso de que una familia sospeche de que algún cuerpo sin identificar es el de un allegado, los médicos pueden comparar las muestras guardadas con las de ellos. Si el resultado es positivo, se les entrega el cuerpo.

Otros restos. Además de cuerpos completos, en la Morgue Judicial, ubicada en San Joaquín de Flores, a veces quedan otros restos sin reconocer.

Por ejemplo, en este momento se mantiene en abandono una cabeza cadavérica que fue hallada en setiembre de este año en Liberia, Guanacaste.

La osamenta se encuentra en estudio antropológico y luego se enviará una muestra para estudio comparativo de ADN.

Las autoridades sospechan que se trata de la cabeza de Luis Morales, taxista asesinado hace cinco años y del que solo se halló una parte de los restos.

De confirmarse la hipótesis, se avisará a la familia para que lo retiren. De lo contrario, se buscaría enterrarlo.

Nota: Aunque en un inicio se informó que la funeraria Montesacro se encargaba de la cremación, lo correcto es que se trata de la Funeraria La Piedad, como parte de su plan de responsabilidad social.