Imputada actuó con venganza porque PANI le quitó sus hijos y se los dio a su mamá

 24 mayo, 2014

El Tribunal de Juicio de San Ramón condenó por homicidio a Shirley Matamoros Carranza, quien pidió proteger su imagen. | MARÍA SALAZAR.
El Tribunal de Juicio de San Ramón condenó por homicidio a Shirley Matamoros Carranza, quien pidió proteger su imagen. | MARÍA SALAZAR.

San Ramón. El Tribunal de Juicio de San Ramón dictó 27 años de cárcel contra una mujer, al hallarla culpable de matar a su madre a puñaladas, en calle Las Juntas de San Juan de San Ramón de Alajuela.

La víctima fue identificada como Alice Carranza Matamoros, de 56 años, quien recibió nueve lesiones con un arma punzocortante, que le provocaron la muerte, según detalló la Fiscalía.

El crimen ocurrió el 23 de mayo del 2012 en la casa de la fallecida. Horas después, la hija se entregó a la Fuerza Pública.

La imputada, Shirley Matamoros Carranza, de 30 años, habría actuado por venganza y resentimiento al matar a su mamá, pues el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) le había quitado la custodia de sus hijos menores de edad y se los entregó a su progenitora, según constataron los jueces.

Jorge Steve Rodríguez, juez que presidió la lectura del por tanto este viernes, mencionó que la acusada mantenía problemas con su madre desde hace mucho tiempo y la agredía física y emocionalmente, tanto a ella como a los hijos.

El presidente del Tribunal señaló que algunas de las agresiones que Shirley Matamoros le daba a su madre consistían en quebrarle las ventana de la casa, además de gritarle y mantener fuertes discusiones con ella.

El Tribunal mencionó que en el momento del homicidio, la sospechosa no vivía cerca de la casa de la mamá y, ese mismo día, por versiones de distintos testigos, aseguran que la vieron a ella en los alrededores de la escena.

“No existe ninguna justificación para que ella estuviese por esa zona, ya que no vivía con la mamá ni tenía la custodia de sus hijos”, expresó Rodríguez.

Dolor. Lisbeth Ramírez, hermana de la imputada e hija de la fallecida, declaró que fue un proceso muy difícil de enfrentar.

“Estos dos años fueron complicados, de luchas, de estar dudando de la misma familia, si se iba a dar justicia, por un problemática entre la misma familia. Es una decisión que duele, porque mi hermana cometió un crimen tan atroz, pero la memoria de una madre pesa mucho más”, mencionó.

La hermana de la víctima, Damaris Carranza, comentó que el dolor es muy grande. “Sabemos que ella actuó muy mal y que hoy la condenen duele mucho porque, sea como sea, es familia”, afirmó.

A la acusada le dictaron seis meses de prisión preventiva, mientras el fallo queda en firme.

El fiscal del Ministerio Público, César Sacasa Soto, había solicitado la pena máxima de prisión para la imputada: 35 años de cárcel.

Según la Fiscalía, las pruebas de ADN que se le hicieron al cuchillo decomisado dieron positivo con la sangre de la entonces sospechosa.

Los testigos declararon que la mujer era peligrosa y violenta.