Jueces indicaron que se acreditaron ocho delitos de violación, pero que pudieron ser cientos

 20 marzo, 2014

El Tribunal Penal de Pococí condenó la mañana de este jueves a un hombre de apellido Díaz, a 120 años de prisión por ocho delitos de violación en perjuicio de su hija de nueve años.

Según la acusación, desde julio del 2010 a agosto del 2013 se cometieron los delitos, luego de que Díaz se separó de su pareja y la hija decidió quedarse en la casa de su padre.

A partir de ahí comenzaron los abusos.

La Fiscalía había pedido 128 años por ocho delitos. El Tribunal acogió la solicitud de las ocho violaciones pero dictó 120 años, ya que la pena por cada delito va de 12 a 18 años de cárcel, pero los jueces dictaron 15 años por cada uno.

Hay que recordar que según la legislación vigente en nuestro país, el máximo de prisión es de 50 años, por lo que la pena se reduce a ese tiempo.

El abogado defensor de Díaz, Manuel Toledo Mendoza, intentó interponer una actuación procesal defectuosa manifestando que la menor fue obligada por el Patronato Nacional de la Infancia a declarar en contra de su padre. El Tribunal logró demostrar que eso no es cierto.

Toledo pidió que no separaran los delitos, pues para él era uno solo y no ocho. De igual manera, pidió a los jueces que tomaran en cuenta que Díaz tenía problemas de adicción a las drogas, por lo que solicitó atenuar la pena.

A las 10:15 a. m. comenzó la lectura de la sentencia, que resultó de 120 años de cárcel contra el peón por abusar de su hija, menor de edad.
A las 10:15 a. m. comenzó la lectura de la sentencia, que resultó de 120 años de cárcel contra el peón por abusar de su hija, menor de edad.

El Tribunal dijo que lo de la droga no tenía relevancia en este caso y que más bien los delitos podían ser cientos, de los cuales solo se logró acreditar ocho, afirmó Alejandro Vargas uno de los jueces.

El Tribunal estuvo integrado por Erick Barrios Sancho, Alejandro Vargas Chavarría y María de la Cruz Sanders Sánchez .

La sentencia condenatoria fue leída a las 10:15 a. m.

En todo el momento el imputado se mantuvo detrás de la puerta porque no quiso estar presente en la sala juicios.

Además del Tribunal y representantes de la Fiscalía, estuvieron un hermano de Díaz y el abogado que lo representaba.