Por: David Delgado C. 30 junio, 2013

La prisión preventiva es una medida excepcional que procede cuando hay una posibilidad objetiva de que la persona haya podido intervenir en el delito investigado, ante el riesgo de que no comparezca a juicio si permanece en libertad, el peligro de reiteración delictiva o ante las sospechas fundadas de que esconda o altere las pruebas.

Alfonso Navas explica que el plazo razonable de fijación consiste en las dos terceras partes del mínimo legal previsto para el delito imputado, pero cuando los supuestos prevén una duración mayor, el tope son 3 años en procedimientos ordinarios o 4 años y 2 meses en los de tramitación compleja.

Por su parte, el juez de juicio Edwin Jiménez explicó que el juez penal o el tribunal de juicio podría imponer el término ordinario de un año; si se prorroga por más tiempo, de forma extraordinaria, solo podrá hacerlo el tribunal de apelación de sentencia.

Cuando se dicta el fallo condenatorio, el tribunal puede prorrogar por 6 meses mientras queda en firme. La Sala de Casación puede prorrogar por seis meses más si ordena reenvío.

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