Por: Carlos Láscarez S. 14 marzo, 2013

Upala. Los dos perros de la Unidad Canina que revisaron anteayer la vivienda de los esposos asesinados en Upala detectaron residuos de aparente droga, confirmó ayer la oficina de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

La revisión determinó que al menos en un pick-up Toyota Hi Lux, así como en la casa, hubo presencia de alguna sustancia ilegal, pero se desconoce en qué cantidad.

Ahora toma fuerza la tesis de que uno de los posibles móviles del crimen sería un cobronazo por drogas, aunque no se descarta un posible “tumbonazo” (robo de droga).

El fiscal local Carlos Álvarez, prefirió no referirse ayer sobre los avances de la investigación.

Las víctimas fueron María Teresa Aguilar Gatica, de 46 años, y su esposo Héctor Emilio García García (47). Ellos fueron hallados muertos y con varios balazos dentro de su vivienda en el poblado de Las Delicias de Upala.

De acuerdo con las autoridades, los homicidas (al menos dos) no se llevaron nada de la casa.

La pareja tenía guardados en su propiedad cerca de ¢1,5 millones en efectivo y cheques, y poseía varios vehículos.

Cerca del sitio del crimen se ubica el río Zapote, el cual conecta con el lago de Nicaragua, ruta que cuenta con escasa o nula vigilancia policial, según lo reconocieron algunos lugareños consultados.

También se investigan otros posibles móviles, como una venganza o un aparente ajuste de cuentas.

De momento, no hay ninguna persona detenida.

El último adiós. Aunque se tenía previsto que el funeral de María Teresa Aguilar se realizara ayer a la 1 p. m. en San José de Upala, fue sepultada minutos antes de las 6 a. m. por sus allegados.

La decisión fue tan inesperada que muchos amigos e incluso familiares no estuvieron presentes en sus honras fúnebres. La mujer fue sepultada en una tumba de cemento, sobre la cual colocaron dos ramos de flores marchitas y una cruz fabricada con dos palos, los cuales fueron amarrados con un mecate.

Cuatro horas después, pero en la comunidad de Canalete de Upala fue despedido Héctor Emilio García. Poco más de 100 personas, entre familiares y amigos acudieron al sepelio. Pocos quisieron referirse al acontecimiento.

Francisco García, hermano del fallecido, se limitó a decir a la salida de la misa que espera “que todo se resuelva y se haga justicia”.

El lunes anterior, los cuerpos de las dos víctimas fueron encontrados por un peón amigo de García, con quien pretendía ir a recoger una cosecha de frijoles.