Una pareja de esposos y su pequeño hijo, de año y medio, fueron brutalmente asesinados en un intento de robo.

Por: Yuri Lorena Jiménez 25 junio
La comunidad de Llorente de Tibás se volcó en apoyo para la familia de las víctimas, quienes eran considerados una hogar ejemplar en Barrio Fletcher, donde criaban a sus tres hijos varones, Pablo, Esteban y Carlitos, el bebé que moriría asesinado junto a sus padres.
La comunidad de Llorente de Tibás se volcó en apoyo para la familia de las víctimas, quienes eran considerados una hogar ejemplar en Barrio Fletcher, donde criaban a sus tres hijos varones, Pablo, Esteban y Carlitos, el bebé que moriría asesinado junto a sus padres.

En la noche del 22 de noviembre de 1995, Alexánder Vargas (Repollo) se presentó, junto con Olman Salas Villegas (Milory ), en la casa de Carlos Alberto Vargas Hernández, en barrio Fletcher, Llorente de Tibás.

Repollo había sido cajero en la sucursal del Banco de Costa Rica en el barrio capitalino González Lahmann, donde Carlos Vargas era el gerente. Su plan era obligar a Vargas a abrir la bóveda del banco y luego matar a toda la familia.

Los sujetos asesinaron a Carlos Vargas, de 34 años; su esposa Marjorie Quirós, de 30, y a un hijo de ambos, Carlos José, de año y medio. Los otros dos hijos del matrimonio, Esteban y Pablo, sobrevivieron y dieron aviso a los vecinos en la mañana del 23; los homicidas creyeron haberlos envenenado con insecticida.

María Tenorio, madre de una de las víctimas, debió ser atendida por paramédicos ante el impacto del asesinato de su hija, su yerno y un nieto.
María Tenorio, madre de una de las víctimas, debió ser atendida por paramédicos ante el impacto del asesinato de su hija, su yerno y un nieto.

La emboscada fue cruel. Feroz.

Cuando Marjorie abrió la puerta de su casa aquella noche, no tuvo ningún reparo en dejar pasar a Alexánder y a su acompañante para que esperaran a Carlos, quien pronto regresaría a la casa tras asistir a la universidad.

Marjorie conocía a Repollo porque había trabajado con Carlos en el Banco de Costa Rica y hasta a su familia, incluido un hijo pequeño que tenía una edad similar a la de Carlitos, el bebé del matrimonio Vargas Quirós.

Ella siguió haciendo tareas con sus dos hijos mayores; a eso de las 10 de la noche, cuando Carlos regresó, la madre y los hijos se dispusieron a prepararse para dormir, mientras el padre de familia atendía a Repollo y a Milory.

A eso de las 11 de la noche, se desató el terror. En determinado momento, Repollo pidió prestado el sanitario y salió de ahí armado y exigiéndole a Carlos que fueran a “vaciar” la caja fuerte de la sucursal del BCR en la que Vargas era gerente. Carlos se negó. Y el resto es una cruenta historia que el país recordará siempre como “El crimen de Llorente”.

Infografía que detalla los pormenores del crimen.
Infografía que detalla los pormenores del crimen.

Gracias al testimonio de los niños mayores se logró la captura de Vargas y Salas, quienes fueron hallados culpables, el 22 de agosto de 1996, de tres homicidios calificados, robo agravado y privación de libertad.

Aunque siempre mantuvo que había actuado bajo presión de Milory , Vargas fue condenado a 173 años de cárcel. Su compañero recibió 155 años. El 18 de agosto del 2001, tras concluir un examen académico, Alexander Vargas se fugó del centro penitenciario La Reforma donde purgaba la pena.

Vargas había salido del ámbito D (mediana cerrada) para hacer una prueba de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) en el área de estudios de esa cárcel. Cuando concluyó la prueba entró a un baño y desapareció.

Fotografía de los sospechosos de cometer el crimen.
Fotografía de los sospechosos de cometer el crimen.

En marzo del 2002, Vargas fue recapturado en La Puebla, cerca de la ciudad de Heredia. Hoy tiene 47 años, 21 de ellos, recluido en prisión.