Por: Esteban Oviedo 6 septiembre, 2012
 Portada de La Nación hace 62 años tras el temblor. | REPRODUCCIÓN
Portada de La Nación hace 62 años tras el temblor. | REPRODUCCIÓN

La mañana del 5 de octubre de 1950, un temblor de 7,3 grados Mw (magnitud momento) destruyó el 25% de las casas en la ciudad de Nicoya y causó fuertes daños a edificios, cañerías y líneas férreas en Puntarenas.

De acuerdo con la Red Sismológica Nacional, ese fue el sismo de mayor magnitud registrado en la península de Nicoya hasta que ayer, a las 8:42 a. m., sobrevino un movimiento de 7,6 grados (Mw).

En 1833 se registró otro movimiento de 7,1 grados (Mw).

En 1950, hace 62 años, La Nación reportó: “Nicoya. Nuestro corresponsal en aquella ciudad guanacasteca nos informa que como consecuencias del temblor, quedó en ruinas la Iglesia Parroquial del lugar, que tenía 300 años de construida (...). El 25% de las casas de habitación del lugar quedaron en condiciones que no permiten volver a ser ocupadas por sus moradores. Finalmente, agrega que no hubo desgracias personales”.

El diario también reprodujo telegramas del entonces gobernador de Puntarenas, Abelardo Lobo, sobre el estado de calles y edificios: “El mercado tiene daños muy serios. La Eureka tiene sus paredes con grandes grietas, el negocio allí instalado quedó en ruina. La Gobernación quedó desnivelada, hay otros daños menores. La impresión es que hubo un descenso parcial del suelo a las orillas del Estero. La red de la cañería está dislocada. Estamos sin agua. Las cloacas están inutilizadas. No hubo desgracias personales”.

Además, se reportó que cayeron piedras sobre la vía férrea y algunos vagones resultaron dañados, descarrilados o volcados. En el muelle, la grúa casi cae al mar.

En la capital, algunos edificios se agrietaron y el Hospital San Juan de Dios atendió unos siete heridos. En Heredia, se dañaron algunas casonas viejas y, en Alajuela, 50 casas humildes quedaron “completamente destruidas” en los barrios Concepción y Carmen.

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