Expulsiones llegan a 600 m de alto, pero residuos pequeños alcanzan Valle Central

Por: Carlos Arguedas C. 21 mayo, 2016

El volcán Turrialba cumplió este sábado a las 7:29 p. m. un total de 36 horas (día y medio) de estar lanzando ceniza en forma ininterrumpida. Las emanaciones que, al cierre de edición continuaban, empezaron el viernes a las 7:29 a. m.

Se trata de expulsiones pasivas (no son explosivas) que alcanzan unos 600 metros de alto.

Los residuos, según informes del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) y de la Red Sismológica Nacional (RSN), son arrastrados por el viento hacia las comunidades de Silvia y Picada, que están deshabitadas.

Empero, las partículas más pequeñas fueron transportadas por el viento hasta Goicoechea, Moravia, Tibás, Coronado, Curridabat, algunas zonas de La Unión, Santa Ana, Ciudad Colón y los distritos de Pavas, Hatillo y La Uruca, en San José.

También alcanzaron, aunque en menor proporción, localidades de Heredia y Alajuela.

Lidier Esquivel Valverde, jefe de la Unidad de Investigación y Análisis del Riesgo de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), dijo que esperan que el volcán muestre similar comportamiento en las próximas horas.

Secuelas. Precisamente, la constante salida de ceniza provocó que, este sábado, centenares de pasajeros resultaran afectados por la suspensión de 16 vuelos de las aerolíneas American Airlines y United Airlines.

Se trata de servicios entre Costa Rica y Estados Unidos, confirmó Ennio Cubillo, director general de Aviación Civil.

La medida se adoptó pese a que el aeropuerto internacional Juan Santamaría, en Alajuela, estuvo operando con normalidad. "Por decisión unilateral de los operadores, hay una cancelación de vuelos. El reporte de meteorología detecta ceniza volcánica en el espacio aéreo y es ahí cuando deciden", dijo Cubillo.

El funcionario agregó que otros vuelos fueron reprogramados, mientras que Alaska Airlines decidió aterrizar en el aeropuerto Daniel Oduber (Liberia).

Otras medidas. La CNE comunicó que se mantiene la restricción de acceso para particulares en un radio de cinco kilómetros alrededor del cráter. A ese anillo pueden ingresar personas que tengan parcelas con hortalizas, dueños de lecherías y personal de instituciones del Estado que estén debidamente autorizadas.

Al mismo tiempo, se dispuso que ninguna persona (incluidos vulcanólogos) pase más allá del perímetro de dos kilómetros, que es donde, además de ceniza, están cayendo piedras de hasta un metro de diámetro.

También se decidió suspender las lecciones en la Escuela El Volcán (ubicada en el caserío de La Central, a dos kilómetros del cráter), la Escuela de La Reunión y la Escuela de Las Virtudes, informó en un comunicado de prensa la Comisión de Emergencias.

Paralelamente, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) informó de que en el área de riesgo del Turrialba, hay 56 fincas con 100 animales.

Luis Molina, funcionario de Senasa, explicó que los ocupantes de tales terrenos fueron notificados del peligro que corren esos animales.