Especialistas creen que fuerte actividad se podría extender de meses a años

Por: Carlos Arguedas C. 18 abril
Así se observaba, este martes, en la mañana el cráter del volcán Póas. El cambio más evidente es que la laguna creció 40 m de diámetro y el agua bajó de nivel. También, en el playón son evidentes piedras de gran tamaño, que antes no estaban.
Así se observaba, este martes, en la mañana el cráter del volcán Póas. El cambio más evidente es que la laguna creció 40 m de diámetro y el agua bajó de nivel. También, en el playón son evidentes piedras de gran tamaño, que antes no estaban.

El volcán Poás dejó atrás un periodo de relativa calma, con pequeñas emanaciones de gas, lodo y pequeñas piedras y pasó a una actividad más explosiva, que tendrá erupciones de hasta cinco kilómetros de altura.

Esta nueva fase incluye el lanzamiento de rocas de tamaño métrico a dos kilómetros de distancia.

Este cambio, opinan vulcanólogos y geólogos, se dio en un lapso relativamente corto de tiempo que empezó a finales del 2015 y se hizo evidente con la gran erupción de las 7:56 a. m. del pasado viernes 14 de abril, que alcanzó cerca de los tres kilómetros sobre el cráter.

Esa emanación fue principalmente de gas y vapor, pero hubo elementos balísticos (piedras) que pegaron con gran fuerza en el mirador y senderos del Parque Nacional. También estuvo acompañada de ceniza.

Especialistas, consultados por La Nación, coinciden en que a partir de ese momento el escenario varió, pues ahora se podrían esperar erupciones de hasta cinco kilómetros de alto, un mayor lanzamiento de ceniza y piedras a una distancia considerable.

Este martes a las 7:08 p. m. el Ovsicori informó sobre una nueva erupción, la cual fue registrada únicamente en los instrumentos sísmicos, ya que las condiciones del tiempo impedían su observación por medio de las cámaras.

En este análisis coinciden los vulcanólogos Guillermo Alvarado Induni, Gerardo Soto Bonilla, Raúl Mora Amador y Mario Fernández Arce, que atendieron preguntas de este medio.

Esta rápida alteración del comportamiento del coloso, que se debió a que algún "disturbio desconocido", hizo que el reservorio de magma del Poás (que se cree está a un kilómetro de la superficie), fuera alimentado desde la profundidad.

Al crecer la cantidad de magma y al entrar en contacto con el sistema hidrotermal (bolsa de agua que se infiltra por la lluvia) provoca que el agua se caliente y se evapore. Además, al sumársele fluidos que provienen del magma, todos los elementos: agua, vapor, gases y pequeñas partículas de ceniza, buscan ascender a la superficie.

Imagen del volcán Poás en un sobrevuelo realizado durante este martes 18 de abril por el Ovsicori.
Imagen del volcán Poás en un sobrevuelo realizado durante este martes 18 de abril por el Ovsicori.

Para los expertos, ese cambio interno también generó que se deformara la estructura volcánica, lo cual permitió que el magma siguiera subiendo y provocara que las erupciones ahora ya no solo sean freáticas (gas, agua y ceniza), sino que pasan a ser explosivas, del tipo freatomagmáticas, que son producto de la interacción del magma con el agua.

Guardaparques recogieron este lunes residuos de arena en las bancas del centro de visitantes. En el sitio hay muchas evidencias del impacto de las erupciones.
Guardaparques recogieron este lunes residuos de arena en las bancas del centro de visitantes. En el sitio hay muchas evidencias del impacto de las erupciones.

Esta emanaciones podría incluir flujos piroclásticos, que son gases calientes y materiales sólidos que se mueven a nivel de suelo, que podrían caer a ríos y generar a su vez lahares. Estos últimos son cabezas de agua con lodo.

¿Está el Poás repitiendo ciclos anteriores?

El volcán Poás registra ciclos eruptivos en 1834, 1910 y el último entre 1953 a 1955. Aunque tuvo episodios de actividad en 1989, 1990, 1994 y 1999 en esas ocasiones se concentró en la emanación de lluvia ácida y que se secara el lago caliente.

En cuando a la actividad del 1834, se sabe que fue una erupción, en 1910 hizo dos fuertes emanaciones y en 1953 a 1955 las erupciones fueron incontables y generó que se formara el domo con la lava que salió en esa ocasión.

En opinión de los vulcanólogos Guillermo Alvarado Induni, Gerardo Soto Bonilla, Raúl Mora Amador y Mario Fernández Arce es un poco prematuro decir si está repitiendo un ciclo pasado.

Empero, los expertos coinciden en que pueden existir algunas similitudes, pero hicieron ver que con el tiempo la estructura volcánica ha venido cambiando y el comportamiento es diferente.

¿El terremoto de Cinchona influyó en la presente actividad?

Hasta el momento no se ha comprobado ninguna relación, pues el terremoto ocurrió en enero del 2009, hace ocho años.

"En eso hay muchas preguntas abiertas (...) no hubo un disturbio inmediato a los dos siguientes años, me vería tentado a que no hay relación directa entre Cinchona y el Poás, pero estos volcanes son enormes y es posible que los sistemas tengan relación. No puedo ni afirmarlo ni negarlo", dijo Gerardo Soto.

En criterio de Mario Fernández, "de repente eventos como el de Cinchona y luego el de Nicoya alteraron la estructura volcánica. Eso crea un mayor fisuramiento por donde empezó a ascender el magma”.

"Es difícil correlacionar Cinchona con el Poás, si hubo cambios en la química de la laguna pero ya desde el 2006 el sistema del Poás comenzó a cambiar. El terremoto se dio a un lado. No puedo ser categórico" manifestó Raúl Mora.

En opinión de Guillermo Alvarado el terremoto de Cinchona no influye en la actual actividad del Poás.

¿Hay relación entre la actividad del Poás y el Turrialba?

"No necesariamente. Al año eruptan entre 70 a 75 volcanes por coincidencia, hay volcanes activos en Guatemala, Nicaragua. Es un proceso normal, unos se activan y otros se desactivan. Basta con que algo los pertube y hay erupciones. Necesitan ese empujoncito" explicó Guillermo Alvarado.

En nuestro país tiene actividad eruptiva los volcanes Poás, Turrialba y Rincón de la Vieja. En tanto el Arenal y el Irazú están activos pues tienen eventos sísmicos y fumarolas.

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