Sucesos

Tres segundos la separaron de la muerte

Actualizado el 26 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

Sucesos

Tres segundos la separaron de la muerte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Los Chiles y San Carlos. Con su chiquita en brazos, Grace Quintanilla estaba en las afueras de su casa, en barrio Camboya de Los Chiles, la tarde del jueves, cuando el viento comenzó a soplar muy fuerte.

“Oí un estruendo, miré al cielo y vi que el viento hacía el árbol como un papel”, recordó la madre, de 22 años.

La mujer no tuvo duda de que el enorme tronco, de unos 15 metros de alto, iba a caer hacia donde ella estaba con su pequeña Evanelly, de dos años.

Los fuertes vientos botaron el árbol que dañó la casa de Grace Quintanilla. La vivienda tenía nueve  meses de construida . | CARLOS HERNÁNDEZ
ampliar
Los fuertes vientos botaron el árbol que dañó la casa de Grace Quintanilla. La vivienda tenía nueve meses de construida . | CARLOS HERNÁNDEZ

“Para mí, la diferencia entre morir y seguir viviendo la hicieron tres segundos”, reflexionó la mujer ayer, pese a la preocupación por los daños que sufrió su casa, de apenas nueve meses de construida.

En San Antonio, también en Los Chiles, Alajuela, otra madre joven repasaba su propio milagro y su preocupación.

Según recordó Ruth García, estaba viendo en la televisión las noticias sobre los estragos del huracán Otto, cuando escuchó algo “como la turbina de un superavión”.

De inmediato, salió de la casa solo para ver cómo un gran árbol le caía encima al inmueble, dejando unos grandes huecos en el techo, por donde se coló la lluvia que mojó el televisor, ropa y comida. “Ahora tengo que volver a empezar”, dijo García, de 22.

A kilómetros de distancia, en Pocosol de San Carlos, otros afectados por los vientos y la lluvia que llevó Otto a la zona norte celebraban su decisión de haber evacuado.

Se trataba de un grupo de albergados en el colegio de Santa Rosa que ya partían a sus pueblos, a descubrir cómo habían quedado sus casas.

“Lo mejor que nos pasó fue que nos evacuaran, porque sentíamos, en mi familia, que podíamos morir”, comentó Teresa Valderrama, quien vive entre los poblados de Jocote y San Isidro de Pocosol.

La mujer y otros afectados dejaron el albergue a eso de las 11 a. m., cuando los llevaron en buseta hasta El Concho, pues a partir de ahí el camino impedía el paso de vehículos. El resto lo harían en caballo prestado o a pie.

  • Comparta este artículo
Sucesos

Tres segundos la separaron de la muerte

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota