Vecinos dicen que el viernes informaron sobre la acumulación de troncos en cauce

Por: Carlos Arguedas C. 4 octubre, 2015

Al menos siete familias perdieron electrodomésticos, ropa y comida cuando troncos y basura atascaron el paso del río Torres, el cual se salió y pasó por las viviendas.

La emergencia se produjo ayer a la 1:15 p. m. en la comunidad de Purral abajo de Goicoechea y tuvo una duración aproximada de una hora.

Floribeth Baltodano Quirós, una vecina afectada, dijo que fueron momentos de angustia, pues primero hubo un aguacero muy fuerte, luego vieron cómo el río comenzó a crecer y de pronto se salió y anegó todo.

El agua entró con fuerza. En algunas viviendas arrancó tablas y tiró al suelo refrigeradoras, cocinas y lavadoras.

La ropa, camas y muebles de sala quedaron sucios y en los pisos de las casas se observaba una capa de barro.

A las 2 p. m., el río había vuelto a su cauce normal. En ese momento, las familias empezaban a rebuscar entre los destrozos los objetos en buen estado y a lavar las casas para sacar la tierra acumulada.

Origen. Alexandra Salazar Rojas, en cuya casa el agua provocó gran perjuicio, dijo que con el aguacero del viernes, observaron que se habían acumulado troncos en el puente.

Por eso, a eso de las 6 p. m., ella llamó por teléfono a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). La respuesta fue recibió que no tenían maquinaria y que, en todo caso, eso era responsabilidad municipal.

Agregó que este sábado a las 6 a. m. volvió a llamar y la respuesta fue: “Señora, pídale a Dios que no llueva”.

Salazar contó que este sábado estaba almorzando cuando la fuerza del agua rompió un muro en la parte trasera y el agua anegó la casa. Su familia perdió todos los enseres, hecho que la mujer atribuyó a la desidia de la institución. “Si ellos vienen y limpian el puente, nada hubiera pasado”, manifestó.

En tanto, Shirley Sánchez Méndez, otra perjudicada, afirmó: “Me quedé en bancarrota”, mientras miraba cómo, en solo 30 minutos, el agua destruyó su casa. Ella y su esposo, Alexánder Ramírez, llevaban un mes de vivir en ese lugar, donde pagaban ¢110.000 mensuales de alquiler.

Entre tanto, Floribeth González precisó que esta es la sexta ocasión en 17 años en que las viviendas del barrio resultan afectadas por una inundación.

“Esta zona fue declarada inhabitable, pero ninguna institución del Gobierno nos ha querido ayudar con nada”, lamentó.

En este lugar, el cauce del río Torres pasa a menos de un metro de las cinco viviendas que sufrieron los mayores daños. Las otras casas se encuentran al otro lado de la carretera, a unos 10 metros del río aproximadamente.