Por: Eillyn Jiménez B. 24 noviembre, 2016
Este jueves por la mañana los limonenses miraban hacia el mar, esperando el embate del huracán Otto.
Este jueves por la mañana los limonenses miraban hacia el mar, esperando el embate del huracán Otto.

Con una cruz de madera en su pantalón y mucha fe, Teresa Martínez se detuvo esta mañana frente al mar, elevó una plegaria y pidió protección para su provincia, Limón, y también para Costa Rica, ante la emergencia generada por el huracán Otto.

Esta mujer, vecina de Limón, llegó a eso de las 7 a. m. al tajamar ubicado frente al parque Vargas y se mantuvo ahí alrededor de 10 minutos.

"Vine a rezar por Limón y el país. Es la primera vez que el paso de un huracán por el país es inminente", dijo Martínez a La Nación.

Mientras oraba, algunas veces cerró los ojos, y en otras ocasiones contempló con atención el comportamiento del mar.

Antes de marcharse caminó a lo largo del mirador con la mano derecha levantada, pidiendo clemencia y perdón, ya que, según dijo, el narcotráfico y las muertes en Limón llenan de pecado la provincia.

Junto a ella, otras personas llegaron a observar la fuerza del oleaje, para constatar la afectación por el ciclón que, dichosamente, pasó de largo.

La región del Caribe fue una de las primeras en las que se declaró alerta roja y hasta la mañana de este jueves se habían habilitado ocho albergues en los que hay 760 personas.

La evacuación de personas arrancó el martes; sin embargo, un grupo de gente en el Caribe norte, fronterizo con Nicaragua, se escondió de las autoridades cuando estas llegaron a solicitarles que dejaran sus casas y se trasladaran a albergues.

El ministro de Seguridad, Gustavo Mata, comentó que esas personas llamaron luego para pedir ayuda, alegando que están en riesgo.

"En Colorado hay tres niños y cinco adultos pidiendo ayuda y en Tortuguero de 20 a 30 personas", dijo Mata.

Agregó que ese comportamiento fue irresponsable porque ponen en peligro a la población.

Otto en Costa Rica

El ojo del huracán ingresó a Costa Rica alrededor de las 3 p. m., en la zona de Los Chiles, Alajuela.

Las ráfagas de viento eran de hasta 155 kilómetros por hora a las 3 p. m. y de 19 kilómetros por hora hacia el oeste la velocidad de desplazamiento del disturbio.

Para este viernes se prevé que pase a la costa Pacífica en las primeras horas.

Según el Centro Nacional de Huracanes, con sede en Estados Unidos, nunca un huracán había tocado Centroamérica tan al sur de la región.

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