Sucesos

Cultura preventiva está ausente en la mayoría de los hogares

Actualizado el 02 de abril de 2017 a las 12:00 am

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Cultura preventiva está ausente en la mayoría de los hogares

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La cultura preventiva es el gran ausente en los hogares costarricenses, por lo menos cuando de incendios se trata.

“Si se habla de la cerámica de la casa, piden porcelanato; pero cuando se trata de un detector de humo, un extintor o el cable de la instalación eléctrica, la gente busca lo más barato”, manifestó el jefe del departamento de Prevención de Incendios de Bomberos, Alexánder Solís.

Otra preocupación del experto es que cada vez es más común que las familias amplíen las viviendas a dos plantas, pero nadie piensa en la seguridad de quienes permanecerán en la parte superior.

El asunto inquieta a los bomberos, quienes con frecuencia deben atender a víctimas de incendios que se hallaban en la segunda planta de la casa.

Solís explicó que cuando hay fuego en la planta baja, el humo tiende a subir por los pasillos de las escaleras y rápidamente afecta la parte de arriba.

Por eso, el segundo nivel de los inmuebles debe contar con salidas que permitan acceder a quienes permanezcan ahí, en caso de un siniestro.

Aunque existen sistemas de verjas falsas o escaleras plegables, estas prácticamente no se utilizan en el país.

Así se evidencia por qué en ninguna emergencia atendida por bomberos en casas de alto, se han encontrado estos equipos. “Cuando el fuego obstruye la única salida, entonces hay que buscar un acceso por ventanas con una escalera, o arrimando un mueble o el cajón de un camión a la acera”, añadió el encargado de Prevención.

Según dijo, en Estados Unidos ya se usan sistemas rociadores de agua que se activan automáticamente en paredes, en caso de detectarse el fuego.

Tales sistemas son de gran ayuda, aunque lo más importante es la precaución.

El Cuerpo de Bomberos hace un llamado a las familias para que los niños, los adultos mayores y las personas con alguna discapacidad nunca queden solos en las viviendas y, mucho menos, encerrados en un cuarto o una segunda planta.

Posiblemente por temor, algunos peatones y conductores que pasaron por esta casa cuando humeaba, el 28 de febrero, no entraron a salvar a la niña de cuatro años que murió en un incendio en Limón. | RAÚL CASCANTE
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Hugo Solano

hsolano@nacion.com

Periodista de Sucesos

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

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