Erupciones de lodo, agua y gas se acentuaron desde el pasado miércoles

Por: Carlos Arguedas C. 6 mayo, 2014

El lago que hierve al fondo del cráter del volcán Poás se ha llenado de pequeños trozos de azufre, al tiempo que su nivel ha descendido 110 centímetros durante el último mes, reveló ayer la Red Sismológica Nacional (RSN).

Vulcanólogos de la entidad dieron a conocer los resultados de una inspección realizada el domingo anterior en la llamada Laguna Caliente, tras alertas de los guardaparques sobre un aumento en la actividad.

El experto Raúl Mora Amador indicó que también determinaron que la temperatura en el sitio subió 10 °C con respecto a la medición anterior, de inicios de abril, cuando registró 39 °C.

Un documento emitido por la RSN detalló que uno de los detonantes de estas variaciones es la falta de lluvia en el área del volcán, al tiempo que advirtió de que, de seguir bajando el nivel de la laguna, se podría facilitar la emanación de gases conocidos como lluvia ácida, los cuales llegarían hasta los terrenos aledaños al cráter.

El vulcanólogo Gino González recogió muestras en la Laguna Caliente del volcán para luego analizarlas en el laboratorio. | RAÚL MORA PARA LN.
El vulcanólogo Gino González recogió muestras en la Laguna Caliente del volcán para luego analizarlas en el laboratorio. | RAÚL MORA PARA LN.

Erupciones. El especialista Gino González Ilama, otro de los autores del reporte, señaló que la etapa de intensa actividad freática en el Poás se inició desde marzo del 2006, con pequeñas y grandes erupciones de agua, gas y lodo. Estas emanaciones son consideradas como las más simples que existen pues no tienen magma o lava.

En los últimos meses ocurrieron dos significativas: el 30 de marzo, de 180 metros de altura y, el pasado 30 de abril, cuando se observó otra que alcanzó los 30 metros. Estos fenómenos además liberaron hacia la superficie de la Laguna Caliente, gran cantidad de azufre en estado semisólido.

Asimismo, entre la noche del sábado anterior y la madrugada del domingo ocurrieron nuevos eventos freáticos que liberaron más azufre, el cual fue más visible desde el mirador al tomar forma de pequeños trozos, conocidos como balsas. A la distancia parecía que la laguna se encontraba revuelta, lo que alertó a los encargados del Parque Nacional Volcán Poás.

La RSN señaló que el coloso tiene un sistema hidrotermal que libera gases sulfurosos que, al aumentar la temperatura en el fondo del lago, funden el azufre y esto se refleja en su superficie.

Durante la inspección, los vulcanólogos determinaron que la laguna perdió, solo durante el último mes, cerca de 58.000 metros cúbicos de agua.

En el domo, especie de pared por donde se liberan gases y mantiene en ocasiones su incandescencia, los científicos registraron una temperatura de 500 °C.

Este domo ha tenido grandes fluctuaciones en su desgasificación y temperatura. En los primeros meses del 2013, la temperatura fue de unos 170 °C, pero en mayo de ese año subió a 600 °C. Luego volvió a descender. La RSN calificó la actividad como normal para un volcán que está activo.