Por: Aarón Sequeira 25 noviembre, 2016

No faltan manos para buscar debajo de cada lata de zinc, de cada piedra y de cada escombro, ni motosierras para ir partiendo los grandes árboles que trajo el río.

Debajo de cualquier lado podría estar la bebé de un año y ocho meses, desaparecida desde el jueves en la noche, cuando una gran corriente de agua se llevó su casa y mató a su mamá, a una vecina y al hijo de ella, de 11 años.

Marvin, tío abuelo de la víctima, explicó que a Vanessa Argüello la encontraron pasadas las 11 a. m. y que todo el día se mantuvieron las labores de búsqueda de la bebé.

A la noche, aún no la habían encontrado. El barro cubrió los patios de varias casas y el agua se había llevado de tajo una casa entera y la mitad de otra, con todo lo que tenía dentro.

Eriberto Monge, vecino de Bijagua, se vino desde temprano. Con él, todos los vecinos que pudieron se trajeron las motosierras, armados con botas y sombreros, trataron de seguir las labores de búsqueda que los rescatistas habían cesado hacia el mediodía del viernes.

La abuela de la niña detuvo un vehículo de los rescatistas del Cuerpo de Bomberos y les pidió ayuda especializada para buscar a la bebé, pues durante toda la tarde estuvieron los vecinos solos en la búsqueda.

Suspendida la búsqueda al caer la noche, continuará mañana. Por lo pronto, la niña no está incluida en la lista oficial de las víctimas del huracán Otto, que pasó anoche por la zona norte y dejó una estela de ríos crecidos, derrumbes y temor.

Aún hoy, los vecinos de este distrito no están tan seguros de que haya pasado la emergencia.

Entre miércoles y jueves, las autoridades albergaron cerca de 300 personas en el salón comunal de Bijagua, todas ellas traídas de otras comunidades upaleñas, pero nadie de la comunidad había sido evacuado.

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