Expertos: falta por caer una hectárea y material se acumula en una quebrada

Por: Carlos Arguedas C. 6 septiembre, 2016

Una inminente avalancha de material que está acumulado a unos 1.300 metros de distancia de las casas, en el cauce de una quebrada sin nombre, obligó a desalojar ayer a 19 familias de Quebrada Honda, en Ciudad Colón, en el cantón josefino de Mora.

La medida fue ejecutada por la Municipalidad de Mora, con el apoyo de la Fuerza Pública y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Los afectados son unas 80 personas que salieron hacia casas de familiares. Otros se instalaron en el salón comunal en Brasil de Mora, dijo el alcalde Gilberto Monge Pizarro.

El material que genera la emergencia proviene de un deslizamiento registrado el viernes pasado a las 3 p. m. El geólogo de la CNE, Julio Madrigal, dijo que se trató de un terreno de tres hectáreas sembrado con café y que tenía árboles de pino, ubicado en el cerro Quitirrisí, de la Reserva Indígena de Quitirrisí.

Empero, el especialista advirtió de que falta por caer un aproximado de una hectárea.

El mayor riesgo es la gran cantidad de tierra, piedras y troncos que cayeron en la naciente de la quebrada, que aún no han bajado. "No sabemos cuándo será eso, ni cómo. Todavía no ha llovido fuerte en la zona", apuntó Madrigal.

Historia. El área afectada es la microcuenca que pasa cerca de Quebrada Honda, comunidad que se ubica cuatro kilómetros al sureste de Ciudad Colón, al lado de la carretera que lleva hacia Santiago de Puriscal.

Desde el 2012, la CNE ha realizado estudios del problema, pues hace unos 30 años se construyeron casas a la orilla de la citada quebrada y de otro río llamado Quebrada Honda. Ambos cauces se unen 50 metros antes de pasar la vía entre Ciudad Colón y Puriscal.

El 16 de junio pasado, Elvis Carrillo Hidalgo, mandador de finca cafetalera en la Reserva Indígena de Quitirrisí, descubrió una serie de grietas en el cafetal.

Madrigal llegó al lugar y luego de verificar que las fisuras se hacían más grandes y extensas cada semana, alertó a la Municipalidad y a los vecinos. En ese momento se hicieron llamados para que dejaran el lugar, aunque nadie atendió la advertencia.

El viernes se dio el primer deslizamiento y, en la parte alta, el terreno sigue inestable.

Carrillo mostró ayer a un equipo de La Nación las grietas que hay en el terreno. Incluso, en la cima se perciben pequeños desniveles en el suelo.

En cuanto al desalojo de las familias, este se realizó de forma pacífica, aunque los afectados se mostraron molestos pues alegan que no tienen dónde ir a vivir.

El alcalde de Mora detalló que de las 19 familias, solo cinco son propietarias de tierras. Las restantes 14 eran inquilinas.

"Daremos prioridad a las personas dueñas para buscarles un lote. A las otras familias se les pagará alquiler un mes y sus casos pasarán al IMAS", dijo. Colaboró el corresponsal Marvin Gamboa.

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