Estiman que cayeron 5.000 metros cúbicos y falta material por caer

Por: Hugo Solano 22 agosto, 2014
Las orillas inestables hacen prever a las autoridades que el material seguirá cayendo, pero de momento afirman que el cauce soporta la carga y contendría una avalancha.
Las orillas inestables hacen prever a las autoridades que el material seguirá cayendo, pero de momento afirman que el cauce soporta la carga y contendría una avalancha.

El deslizamiento de más de 5.000 metros cúblicos de tierra, árboles y piedras que cayeron en el cauce del río Sarapiquí no dejaron víctimas que lamentar, pero encienden todas las alertas porque el paso del agua se detuvo casi por completo y hay 200 fincas aguas abajo vulnerables a una avalancha.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) descartó riesgos pero mantendrá durante todo el fin de semana una estrecha vigilancia por tierra y aire a la cuenca del río.

Vecinos de Cariblanco estaban asombrados ayer por la fuerte disminución en el cauce del río. La CNE, estima que muchos peces podrían morir por falta de oxígeno cuando empiece a bajar el lodo.
Vecinos de Cariblanco estaban asombrados ayer por la fuerte disminución en el cauce del río. La CNE, estima que muchos peces podrían morir por falta de oxígeno cuando empiece a bajar el lodo.

Luego de la visita terrestre y un sobrevuelo realizados por los especialistas de la CNE se descartó que hubiera alguna afectación a las poblaciones ubicadas a lo largo de la cuenca del río, en razón de que el desprendimiento no generó un taponamiento completo del cauce y el evento se presentó en un sector donde no hay viviendas cercanas.

Julio Madrigal, geólogo de la institución, explicó que el área afectada es de unos 100 metros de largo con un desprendimiento de material de unos 5.000 metros cúbicos de material que cayó en el río Sarapiquí, muy cerca de la comunidad de Ujarrás, Alajuela.

Ese material es equivalente a lo que podrían cargar 415 vagonetas y todavía se espera que caiga más.

La población más cercana al evento es la de La Virgen de Sarapiquí, a más de 20 kilómetros, razón por la cual los especialistas no prevén ninguna afectación.

De acuerdo con un comunicado de prensa de la CNE, se espera que el flujo de material continúe bajando durante los próximos días, por lo cual la entidad recomienda evitar cualquier actividad recreativa (pesca, rafting y otros) hasta que se retornen las condiciones normales.

Estricta vigilancia. Los comités municipales y comunales de emergencia de la región se mantendrán vigilantes del comportamiento de la cuenca. Además, la CNE continuará con un permanente monitoreo mediante los 16 puestos de radiocomunicación instalados a lo largo de la cuenca.

La CNE ha trabajado en los últimos años en el fortalecimiento de un Sistema de Alerta Temprana implementado en la zona, donde se integran la población con las diferentes instituciones para la vigilancia y monitoreo.

Esquivel afirmó que lo ocurrido en Ujarrás alerta sobre lo urgente que es respetar los límites para un uso adecuado del suelo, ya que si existieran viviendas en la orilla del talud hubiera ocurrido una tragedia.

Planta hidroeléctrica activa protocolo. De acuerdo con la oficina de prensa del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el centro hidroeléctrico de Cariblanco opera con normalidad, ya que el terraplén cayó después de la toma de agua que usa la planta para la generación de energía.

Esa entidad suspendió la liberación directa del agua al cauce y utiliza unos diques para evitar un oleaje fuerte contra el montículo.

Cariblanco tiene una capacidad superior a los 87,9 Megavatios, lo que equivale al consumo eléctrico de unos 80.000 hogares.

Senasa alertó a los ganaderos. El Servicio Nacional de Sanidad Animal, (Senasa) envió recomendaciones a los ganaderos de zonas vulnerables para que mantengan los animales alejados del río, cuyo cauce se redujo en más de un 50%, según los vecinos.

En esas fincas habrían unos 8.000 bovinos pertenecientes a unos 500 productores.

Retumbos alertaron. Vecinos de Cariblanco de Sarapiquí como María del Carmen Araya y Betty Bermúdez, coinciden en que este jueves no pudieron dormir luego de escuchar los carros de cuerpos de socorro en un ir y venir por la zona.

Al llegar al puente encontraron que el río estaba seco y eso les preocupó más.

Olivier Muñoz, vecino de nueva Cinchona, afirmó que a todo empezó la tarde del jueves cuando a eso de las 3 p. m. escuchó un retumbo y a las 10:40 p. m. hubo otros tan fuertes como cuando sucedió el terremoto de Cinchona.

(Colaboró el corresponsal Reiner Montero)