Informe del Estado de la Nación reveló que eventos golpearon a los 10 cantones más urbanizados del país entre ellos: Desamparados, San José y Alajuela

Por: Manuel Avendaño A. 17 noviembre, 2015

San José

Los pobladores del Valle Central de Costa Rica se vieron afectados por 6.705 desastres entre 1985 y el 2013, de acuerdo con datos revelados este martes por el Vigesimoprimer Informe del Estado de la Nación.

El documento que cada año hace un balance general sobre la coyuntura del país y aborda diferentes fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos; dedicó para esta edición, un capítulo especial al análisis del crecimiento urbano, el endeble ordenamiento territorial y el impacto de los desastres naturales en los últimos 30 años.

El capítulo seis —apartado especial del informe— lleva como título: Ordenamiento territorial: implicaciones para el desarrollo humano, y relaciona el desordenado crecimiento territorial que registra la Gran Área Metropolitana (GAM) en las últimas tres décadas, con los desastres naturales que afectaron al Valle Central en el mismo periodo.

Para determinar la cantidad de desastres que afectaron al país y el impacto socioeconómico que tuvieron; los investigadores del Programa Estado de la Nación (PEN), tomaron la información de DesInventar 2015, una base de datos que tiene registros de Costa Rica desde 1968.

infografia
De los 6.705 desastres que se contabilizaron en el Valle Central, 3.829 se dieron por inundaciones, lluvias, tempestades o tormentas eléctricas; 2.082 se produjeron por deslizamientos; 563 por vendavales y 143 por sismos.

"Al analizar la incidencia geográfica de estos eventos, queda claro que la falta de ordenamiento territorial efectivo en las distintas escalas hace que la presión demográfica y la inadecuada gestión de las políticas de desarrollo urbano aumenten la vulnerabilidad", explica el informe en la página 314.

Costa Rica está expuesta a amenazas geológicas (provocadas por sismos o volcanes) y las hidrometeorológicas (provocadas por inundaciones, sequías, vendavales); además de los deslizamientos propios de las condiciones montañosas del 60% del territorio nacional.

Impacto en cantones más poblados. La mayoría de los desastres naturales afectó los cantones más poblados del Valle Central, debido a que concentran más personas en zonas de riesgo.

Los cantones con mayor número de eventos en el Valle Central son Desamparados, San José, Alajuela, Cartago, Aserrí, La Unión, Heredia, Alajuelita, Goicoechea y Curridabat.

El impacto de los desastres es propiciado por los fenómenos naturales y por la cantidad de población vulnerable expuesta en los cantones que tienen mayor densidad de población.

infografia
"Los mayores registros de impacto de desastres se presentan en las zonas del Valle Central más densamente urbanizadas y pobladas, como las cabeceras de cuatro provincias, y en cantones que han crecido de manera acelerada en las últimas dos décadas", señala el documento.

El informe destaca los deslizamientos más importantes que se presentaron en el Valle Central entre 1985 y el 2013: Tapezco en Santa Ana, Banderillas en Cartago, Potrerillos en Acosta, El Burío en Aserrí, El Tablazo en Desamparados, Peñas Blancas en Esparza, Arancibia en Puntarenas, bajo de El Cacao y barrio Fátima en Atenas, y Calle Lajas en Escazú.

Entre los últimos desastres que azotaron al país, destaca el terremoto de Cinchona en enero del 2009, que provocó deslizamientos, inundaciones, destrucción de casas e infraestructura pública y muertes.

Una vista panorámica de las casas de Río Azul de Desamparados que evidencia la construcción de vivienda en zonas montañosas, lo que aumenta el riesgo ante eventos como deslizamientos.
Una vista panorámica de las casas de Río Azul de Desamparados que evidencia la construcción de vivienda en zonas montañosas, lo que aumenta el riesgo ante eventos como deslizamientos.

Pérdidas humanas y económicas. Las condiciones geográficas del país y el desordenado crecimiento urbano también provocaron pérdidas humanas y económicas en las últimas tres décadas.

En ese mismo periodo, se contabilizaron 133 muertes en distintos desastres. 92 personas fallecieron en deslizamientos, 17 por cabezas de agua y 13 en inundaciones.

De acuerdo con las estimaciones disponibles, entre 1988 y el 2009, Costa Rica registró pérdidas económicas relacionadas directa e indirectamente con desastres naturales por $1.823 millones.

El estudio agrega que las pérdidas se dieron "mayoritariamente por eventos hidrometeorológicos (82,9%) y sismos (12,2%). El sector público fue el más afectado, pues el 62% de esas pérdidas correspondió a infraestructura pública y, dentro de este rubro, resaltan obras e instalaciones del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y el Ministerio de Salud, acueductos rurales y urbanos, edificaciones publicas y ferrovías".

En el documento se calcula que las pérdidas anuales representan al menos el 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB) entre el 2005 y el 2009.

infografia
Pobreza y crecimiento urbano. La pobreza y el crecimiento urbano sin regulación, son condiciones que influyen para que los eventos naturales se conviertan en desastres.

El informe indica que "en el Valle Central, y en particular en la GAM, esa vulnerabilidad se ha incrementado en las últimas décadas por el crecimiento de la población urbana, la presión constructiva, la demanda de nuevos servicios e infraestructura, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, el desarrollo de anillos de pobreza y tugurios y, muy en especial, la débil o inexistente planificación del territorio".

El área construida en la GAM prácticamente se duplicó al pasar de 16.000 hectáreas en 1982 a unas 32.000 hectáreas en el 2013.

En ese mismo periodo, la cantidad de la población en la GAM pasó de 1.288.082 personas en 1982 a 2.268.248 en el 2013.

Todo este fenómeno se dio de forma libre, desordenado y con pocas regulaciones efectivas por parte del Gobierno.

El estudio evidencia que la tierra es más barata en zonas con mayor riesgo de desastres, lo que impulsa que más personas vivan en regiones peligrosas.

"En el Valle Central se ha construido en márgenes de ríos, laderas, zonas con pendientes muy pronunciadas, en ocasiones por desarrolladores inmobiliarios y en otras por el fenómeno del 'precarismo', lo que ha dado lugar a la recurrencia de inundaciones y deslizamientos", concluye el documento.