Se convirtió en 1.ª víctima mortal de ola de asaltos en San Carlos desde mayo

 31 marzo, 2015

Ciudad Quesada. El vigilante privado Gerardo Solano Rivas, de 45 años, falleció ayer luego de ser atacado a balazos el sábado en la madrugada durante un asalto a la agencia de autos Nissan, en Ciudad Quesada.

La víctima murió alrededor las 4 a. m., en el Hospital México, confirmó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), tras sufrir complicaciones renales.

Solano había sido trasladado a ese centro médico procedente del Hospital de San Carlos.

Durante el asalto, el guarda resultó baleado en el pecho daños en los riñones.

Los cirujanos del hospital sancarleño lo habían operado el sábado para tratar de salvarle la vida.

El hecho. Según el OIJ, cuatro sujetos robaron una caja fuerte con ¢12 millones de las oficinas de la Nissan, situadas 400 metros norte del centro médico.

Las autoridades indicaron que los ladrones cortaron una malla en la parte de atrás del edificio de la agencia e ingresaron por el hueco que abrieron.

El vigilante, antes de desvanecerse, dijo a la Policía que había sorprendido a dos de ellos, encapuchados, cuando caminaban por la empresa. Asimismo, contó que les hizo una señal para que se detuvieran y fue en ese momento que le dispararon.

Ayer, en la mañana, un grupo de investigadores de la Sección de Asaltos del OIJ estaba reunido para analizar el acontecimiento del sábado y definir la línea de acción por seguir.

Esta fue la última foto que Gerardo Solano Rivas, de 45 años, se tomó con sus dos hijos, Xinia y Luis, de 4 y 5 años. | CARLOS HERNÁNDEZ.
Esta fue la última foto que Gerardo Solano Rivas, de 45 años, se tomó con sus dos hijos, Xinia y Luis, de 4 y 5 años. | CARLOS HERNÁNDEZ.

Sufrimiento. En medio del dolor, Xinia Montiel, compañera sentimental por siete años del vigilante, contó a La Nación que Rivas le confesó varias veces que temía que los ladrones lo mataran.

Dijo que Rivas estaba muy preocupado por los frecuentes actos delictivos en Ciudad Quesada y que sus temores aumentaron cuando a partir de noviembre pasado en varias oportunidades vio carros sospechosos rondando su lugar de trabajo.

“Me habló de que primero llegaba un auto negro, luego uno gris y finalmente uno verde oscuro, siempre con más de tres sujetos en su interior. Yo le recomendé estar muy alerta, que si podía renunciar que lo hiciera, pero me respondió que era poco probable hacerlo por la escasez de trabajo”, agregó la madre de 40 años.

Montiel, quien vive en Caimitos de Florencia, San Carlos, aseguró que aún no les había comunicado a los hijos de la pareja, de 5 y 4 años, que ya no volverían a ver con vida a su padre.

“No sé cómo decirles. Es muy duro. Ellos lo querían mucho y el jueves en la tarde se tomaron la que sería su última fotografía juntos”, declaró Montiel.

Solano, miembro de la empresa de Seguridad R&R, se convirtió en la primera víctima mortal de la ola de asaltos que se inició en mayo del 2014 en San Carlos.

Desde entonces, los antisociales se han apoderado de casi ¢300 millones en efectivo, así como electrodomésticos y joyas. La Policía ha capturado a ocho sospechosos de los asaltos.

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