Nicaragüense deja viuda y cinco hijos

 14 noviembre, 2014

El peón nicaragüense José Inés Borge Rodríguez, de 52 años, fue hallado muerto en la finca que cuidaba en Caño Ciego de Upala, unos 40 kilómetros al este del centro de ese cantón fronterizo.

El hallazgo lo hizo a las 8 a.m. un trabajador solo identificado como Víctor Cruz Martínez, quien iba a dejarle una natilla.

Borge trabajaba en la finca ganadera La Gloria, perteneciente a José Luis Rodríguez.

En medio de caminos embarrialados y potreros, los socorristas y agentes del OIJ tuvieron que caminar varios kilómetros para llegar a la finca.
En medio de caminos embarrialados y potreros, los socorristas y agentes del OIJ tuvieron que caminar varios kilómetros para llegar a la finca.

Cuando Cruz llegó al sitio le extrañó ver la puerta trasera abierta. Se asomó y lo vio tirado, ensangrentado, en la sala de la casa. Estaba de medio lado, recostado sobre su brazo izquierdo, degollado, desnudo y cerca había un machete.

La Cruz Roja entró a las 11:50 a. m. con la Fuerza Pública. Después de caminar más de una hora por potreros, llegaron a la 1:20 p. m. al lugar y declararon sin vida al peón.

Según Gerardo Chinchilla, cruzrojista, el hombre yacía en medio de un charco sangre. Había unas huellas de sangre, de sus propias pisadas, que salían del cuarto hacia la sala. Tenía una herida profunda en el cuello. Al parecer tenía unas seis horas de muerto.

El hombre vivía con su esposa, pero desde el lunes su mujer se fue donde un hijo, que vivía a unos ocho kilómetros.

Este viernes, la viuda, identificada como Luz Evelia Sequeira Martínez, explicó que su esposo era oriundo del departamento de El Huaco de Nicaragua, mismo lugar de donde ella procede.

Afirmó que tenían tres años en el país y dos de vivir en en ese recóndito lugar de Upala, donde cuidaban una finca ganadera.

Tienen cinco hijos, dos de ellos menores de edad.

Dijo que ella salió el lunes hacia la casa de un hijo, porque está con fiebre y tenía que asistir a control en la clínica.

Borge se quedó solo en la finca, pero todos los días llegaba a darles una vuelta en Santa Fe, a unos ocho kilómetros de la finca.

Sequeira añadió que se habían venido de Nicaragua, pero la idea era regresar dentro de unos años.

Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) llegaron en medio de una llovizna a la finca para recoger el cuerpo y tratar de aclarar el modo de muerte y el posible móvil del crimen.

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