Por: Gustavo Fallas M. 26 mayo, 2016

Un empresario sancarleño identificado como Jorge Jiménez Berrocal, quien fue acribillado el 30 de enero del 2015, en un parqueo en Tibás, San José, habría sido asesinado por sicarios contratados por parientes.

La información la dio a conocer ayer el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el cual aún sigue indagando sobre el caso, para capturar a los responsables del homicidio.

Según la información de la Policía Judicial, en apariencia, el hoy fallecido tuvo problemas con familiares, quienes se sospecha que habrían participado como autores intelectuales del asesinato.

Supuestamente, esos allegados habrían pagado unos ¢25 millones a los sicarios para acabar con la vida de Jiménez.

El crimen de Jiménez ocurrió a eso de las 2:20 p. m., cerca de la entrada del parqueo Quirós, frente a la Clínica Clorito Picado, en Cinco Esquinas de Tibás, San José.

La víctima falleció en el sitio a causa de nueve balazos en el cuello, la espalda y la cabeza.

Ese día, el fallecido estaba en San José para cerrar el trato de la compra de un vehículo.

En un video divulgado por el OIJ, se observa a los dos sujetos que llegaron en una motocicleta, esperaron a la víctima, la mataron y huyeron.

Hasta la fecha, el OIJ no ha podido detener a los responsables, por lo que solicitan ayuda para identificarlos.

Si tiene algún tipo de información sobre el caso, lo puede comunicar a la línea 800-8000-645 o al correo electrónico cicooij@poder-judicial.go.cr, del Centro de Información Confidencial.

Temía por su vida. Días antes de ser asesinado, Jiménez se presentó ante el OIJ para denunciar que su vida estaba en peligro.

Así lo informó Gerald Campos, subdirector del Organismo.

De acuerdo con Campos, el empresario llegó un 28 de enero a la delegación de Ciudad Quesada, en San Carlos.

Supuestamente, el empresario temía sufrir represalias por un proceso judicial entre familiares, relacionado con la repartición de unas tierras.

Sin embargo, el afectado no solicitó ninguna protección y se dio trámite a su queja.

Él era dueño de una finca en Tiricias de Cutris (zona norte), de un aserradero en Florencia de San Carlos, y de otros negocios en San José, como una soda, un parqueo y un lavacar.

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