Por: Katherine Chaves R. 31 julio

El yerno de la pareja de ancianos habría sido el blanco del ataque. Esa es una de las hipótesis más fuertes que maneja el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) sobre la masacre ocurrida el viernes en Monte Plata de La Cruz, Guanacaste, según confirmaron fuentes cercanas al caso.

Se trata de Carlos Alberto Pacheco, de 26 años, quien tenía antecedentes por portación ilegal de arma.

Al parecer, Pacheco estaría vinculado con el homicidio de una persona que se dedicaba al narcotráfico. El crimen se habría dado tiempo atrás en Nicaragua. En apariencia, luego de que se cometió el asesinato, el yerno se habría devuelto a nuestro país.

Oficiales de la Fuerza Pública y de la Policía de Fronteras caminaron con los cuerpos en hombros durante tres horas.
Oficiales de la Fuerza Pública y de la Policía de Fronteras caminaron con los cuerpos en hombros durante tres horas.

Por este motivo, los seis asesinos habrían llegado hasta el rancho de la familia para matarlo. Pero, durante el ataque, también acabaron con la vida de los suegros (Isaías Bonilla, de 81 años, y Paula Romero Romero) y dos cuñados de Pacheco (Wilber y Wálter Jesús Bonilla Romero). Ninguno de los cuatro tenía antecedentes penales.

Esa hipótesis se refuerza porque Pacheco era el único que, además del balazo en la frente, tenía sus manos esposadas, confirmó la oficina de prensa de la Policía Judicial.

Wálter Espinoza, director del OIJ, prefirió no dar detalles de la investigación ni de las hipótesis que se tienen en relación con el móvil. Pero lo que sí dijo es que, de momento, se hacen enlaces con las autoridades nicaragüenses para recopilar toda la información que se pueda sobre los fallecidos.

Evitó juicio. El antecedente policial que tiene Pacheco se registró en abril del 2016 en el centro de La Cruz, en Guanacaste, según confirmó el Ministerio Público. La causa se tramitaba bajo el expediente 16-103-1259-PE.

En ese momento, el hombre fue detenido por la Policía porque portaba un rifle. La Fiscalía aclaró que él solo portaba esa arma; es decir, no la usó para cometer alguna agresión.

Por esos hechos, el Ministerio Público presentó una acusación, pero el imputado, por medio de su defensor, aceptó la culpa y se acogió a una suspensión del procedimiento a prueba. Con ello, se evitó ir a juicio.

Para lograrlo, Pacheco tuvo que presentar un plan reparador del daño, el cual consistió en donar ¢80.000 a favor de la escuela de Cuajiniquil.

Dificultad. El director policial indicó que, por lo alejado de la zona, la investigación se torna "muy difícil".

"Hay que tomar en cuenta la complejidad natural que hay por ser un homicidio en un área rural. El acceso es difícil, la posibilidad de encontrar testigos es nula, no hay cámaras, la vigilancia electrónica se diluye. Justamente por eso hay que cuidar mucho las evidencias que tenemos", insistió Espinoza.

De momento, detalló el jefe policial, existen tres evidencias importantes: la carta supuestamente dejada por los asesinos, el resultado de las autopsias y el relato del peón que halló los cuerpos.

"El cuidador de la finca alertó sobre el evento criminal. Es un sujeto cuyo testimonio es importante para el caso, pero que tampoco aporta datos trascendentales para conocer quiénes fueron los atacantes", mencionó el jefe policial.

Agregó: "La nota sí existe, se incautó y será sometida a análisis, pero no vamos a dar detalles sobre esto".

Espinoza dijo que, después de la revisión minuciosa de la vivienda de los fallecidos, no encontraron ningún "dato trascendental". "No había huellas, no había fluidos biológicos, ni ningún dato determinante para usarlo en la investigación".

Venganza provocó asesinato de pareja, dos hijos y un yerno

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