Sujetos ejecutaron fulminante ataque con el uso de escopetas y pistolas

Por: Carlos Arguedas C. 8 noviembre, 2016

El hallazgo de marihuana, unido a la violencia usada por los perpetradores, hace creer a la Policía que un posible lío por drogas es el móvil del asesinato de dos adultos y dos menores este domingo en Pueblo Real, en Damas, Quepos de Puntarenas.

El ataque ocurrió a las 8:50 p. m., cuando una cantidad desconocida de sujetos dispararon con escopetas y pistolas 9 mm contra la cochera de una casa.

En la refriega perdieron la vida Kenneth Mauricio Flores Obando, de 26 años; su hermano Neil Damon Delgado Obando, de 12, y otro menor de 17 años que los acompañaba, identificado como Rubén Arauz López. Todos estaban en la cochera.

A 100 metros de esa casa, y como secuela de la primera balacera, apareció muerto a balazos Luis Pablo Valverde Azofeifa, de 23 años. Él se dedicaba a trabajar como taxista pirata en Quepos.

Para la Policía Judicial, esta persona podría haber sido parte del grupo de perpetradores del ataque. Empero, este lunes desconocía quién le disparó.

Agentes del OIJ buscaron este lunes indicios balísticos en esta calle frente a la vivienda donde ocurrió la balacera, en Pueblo Real de Quepos. | WILBERTH HERNÁNDEZ V.
Agentes del OIJ buscaron este lunes indicios balísticos en esta calle frente a la vivienda donde ocurrió la balacera, en Pueblo Real de Quepos. | WILBERTH HERNÁNDEZ V.

Golpe certero. La agresión la cometieron desconocidos cuando Kenneth Flores, su hermano y el amigo de la familia reventaban pólvora desde la cochera.

Marielos Obando Villalobos, madre de Kenneth y Neil, dijo que ella se encontraba en una habitación de la casa cuando escuchó el estruendo; sin embargo, pensó que se trataba de más bombetas.

“En eso escuché: ‘Ay, ay, ay’, unos gritos demasiado fuertes. En eso, se reventó la ventana y les grité: ‘Me están desbaratando la casa, babosos, póngalas por allá, así no jueguen (...)’. Pero eso no eran las bombetas, era que me los estaban matando. Cuando vi que atacaban, corrí de aquí para allá. Me metí al cuarto temblando, no sabía qué hacer (...). Cuando ya no se escuchaban más balas, salí. Me asomé y estaban mis hijos todos desbaratados, muertitos”, relató la doliente madre.

En tanto, los responsables de causar la balacera huyeron.

Wálter Espinoza Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), dijo que vecinos manifestaron que, después del tiroteo, escucharon un vehículo salir a toda velocidad.

Otros vecinos de Pueblo Real expresaron a La Nación que los tipos escaparon a pie hacia el sector del manglar, donde hay botes.

La Policía Judicial informó este lunes deque no tenía mayores indicios sobre la identidad de los autores del ataque.

Empero, la familia de los hermanos fallecidos atribuyó el crimen a una disputa personal “con unos vecinos del Cocal que están relacionados con drogas”, según lo afirmó Dennis Flores Obando.

Agregó que incluso Kenneth fue atacado en una ocasión anterior. .

Wálter Espinoza dijo que recibieron la denuncia del incidente, pero afirmó que el caso está en proceso de investigación y no dio más detalles.

Agregó: “Ningún indicio nos permite asegurar o, por lo menos, presumir que hubiesen ingresado al interior de la morada. Eso significa que el objetivo estaba en la cochera”.

Espinoza confirmó que en la casa encontraron marihuana. “Cerca de media libra (230 gramos, cuyo precio en el mercado es de ¢200.000). No es una cantidad representativa”, añadió.

Para el director del OIJ, estos cuatro homicidios en Quepos son una hecho inusual para el cantón. “Es un hecho atípico, anormal. No suele suceder en la zona; sin embargo, la Policía Judicial está preparada para iniciar la investigación”, advirtió.

Espinoza explicó que estos hechos se deben a que el país está en un área conflictiva de trasiego de drogas, donde se recurre a la violencia para resolver conflictos.

“Por esa circunstancia es que los niveles de homicidios tienden a incrementarse, pero eso es algo que hay que trabajar. El Estado como un todo debe tomar medidas y acciones pronto”, concluyó el director del OIJ.

Joven asesinado fue baleado hace un mes en una disco

Quepos. Kenneth Flores Obando, el joven que fue asesinado en un corredor junto a otros dos menores, fue baleado hace un mes en una disco en Quepos, Puntarenas.

Así lo indicó Dennis Flores, hermano del fallecido, quien comentó que su familiar venía recibiendo amenazas desde hace dos años.

De acuerdo con Flores, las advertencias empezaron tiempo después de que una mujer decidió formalizar con su hermano, y tuvieron una hija hace ocho meses.

Por ello, supuestamente, Flores comenzó a recibir las amenazas por parte de la expareja sentimental de la joven.

El día que a Kenneth Flores le dispararon en la disco, resultó impactado en un glúteo.

Por esa situación estuvo internado una semana en un centro médico, agregó el hermano.

El familiar aseguró que interpusieron una denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a raíz de ese altercado, pero no hubo ninguna solución por parte de las autoridades policiales.

“Hace dos años fueron los problemas, pero nunca había llegado hasta este límite (...). Están demandados desde hace tiempo, pero la Policía aquí no hace nada”, reprochó Obando.

Agregó que quienes tenían amenazado a su hermano son dos sujetos, vecinos de El Cocal de Quepos, quienes están relacionados con el narcotráfico.

Mientras los familiares dan esa versión, las autoridades no descartan que el móvil esté relacionado con un ajuste de cuentas por temas de drogas.

Según información de la Policía Judicial, el joven asesinado tenía antecedentes policiales por violencia doméstica, receptación y daños.

Desconsuelo. Para Ligia Obando, hermana de Kenneth, su hermano no era ningún problemático y le gustaba pasar el tiempo haciendo trabajos de mecánica.

“Él era calmado, querido en el pueblo, en Quepos me lo querían mucho”, manifestó.

Mariela Obando, mamá de dos de los fallecidos recriminó que las autoridades policiales no hayan actuado ante las amenazas hacia su hijo.

“Ya la policía tenía fotos y evidencia, no sé porqué no hicieron nada. Ahora pasó la desgracia y ya para qué”, manifestó Obando.

La madre detalló que cuando escuchó las detonaciones pensó que se trataba de las bombetas con las que estaban jugando sus hijos. Contó que se fijó por la ventana para cersiorarse de que todo estaba bien, pero en ese momento, le comenzaron a disparar.

Obando se mantuvo escondida dentro de la casa y, cuando escuchó que los sujetos se marcharon, salió y se encontró con la lamentable escena: sus hijos y el vecino estaban muertos.

Escolar se iba a graduar de sexto grado en diciembre

El luto llegó a la Escuela Paquita, en Quepos, la mañana de ayer luego de conocer que uno de sus alumnos estaba entre las víctimas de la masacre perpetrada en Paso Real.

Neil Delgado Obando, fue asesinado a balazos mientras reventaba bombetas en el patio de la casa, cuando estaba en compañía de su vecino Rubén Arauz López y su hermano Kenneth Delgado Obando, quienes también murieron en el sitio.

“Mi chiquito estaba a punto de graduarse, se iba a graduar de sexto año el 21 de diciembre, estaba todo ilusionado”, dijo entre el desconsuelo y las lágrimas su hermana Ligia Obando.

Al menor sus familiares lo recordaron como un amante de las motocicletas.

En el centro educativo, los compañeros de Neil llenaron la pizarra con mensajes dedicados para su excompañero, realizaron un acto conmemorativo y colocaron pancartas en la entrada de la escuela que contenían palabras en homenaje al menor fallecido.

“No a la violencia y no a las drogas”, escribió una de las niñas en una de los 28 compañeros del sexto grado del centro educativo. Todos ellos se colocaron un pequeño lazo negro.

Alberto Arroyo, profesor guía de sexto grado, recordó a Neil como un estudiante participativo, alegre y esforzado.

El educador comentó que coordinarán con el Ministerio de Educación Pública (MEP) para ver si es posible que a sus alumnos les puedan brindar atención psicológica.

Por su parte, Eduardo Araya, profesor de inglés en la escuela, comentó que Neil era un niño que tenía dificultades para concentrarse, pero con una gran capacidad intelectual.

La escuela Paquita de Quepos queda ubicada a 500 metros de la casa donde vivían los fallecidos.

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