Sospecha que los asesinatos fueron cometidos por al menos dos personas

Por: Carlos Arguedas C. 1 junio, 2015

Santa María (Dota). Una aparente venganza por no pagar una deuda es, por el momento, el principal móvil que maneja el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en el crimen de una familia en Santa María de Dota.

En un informe de prensa, emitido por la entidad, se señaló que también existen otras hipótesis que son objeto de análisis, pero de las cuales no se dieron detalles.

Aunque la información es muy escueta, las autoridades presumen que para asesinar a Ramón Suárez Espinoza, de 50 años; su esposa, María Haydée Miranda Salmerón, de 32, y sus hijos Abraham y Elena María, de 11 y 9 años, respectivamente, actuaron al menos dos personas.

Los homicidas usaron cuchillos o puñales, que hasta el momento no han sido localizados.

Precisamente, agentes del OIJ y de la Fuerza Pública rastrearon de nuevo la finca donde sucedió el crimen, propiedad de Julio Fallas Chavarría, de 85 años.

Esa propiedad actualmente es administrada por un familiar muy cercano a Fallas.

Los policías utilizaron caballos, con el fin de recorrer con mayor facilidad el terreno, que es muy quebrado y montañoso.

La Fuerza Pública mantenía ayer un puesto de control en la entrada a la finca donde sucedieron los asesinatos. Esto es la carretera entre Santa María y Copey en Dota. Las autoridades usaron ayer caballos de a Policía Montada para trabajar en la zona que es muy quebrada. | ALEXIS AGÜERO
La Fuerza Pública mantenía ayer un puesto de control en la entrada a la finca donde sucedieron los asesinatos. Esto es la carretera entre Santa María y Copey en Dota. Las autoridades usaron ayer caballos de a Policía Montada para trabajar en la zona que es muy quebrada. | ALEXIS AGÜERO

Hallazgos. La Policía Judicial informó ayer de que todas las víctimas presentan heridas con arma blanca y algunas tienen golpes.

El informe preliminar sobre las lesiones en los cuerpos reveló que la niña presentaba cuatro heridas en el abdomen (se presume que una de ellas fue hecha una vez fallecida); su hermano también tenía cuatro, pero en la espalda. El padre las presentaba en el cuello y la oreja izquierda, mientras la madre las tenía en el abdomen, en la mano derecha de defensa y moretones en brazos.

La Policía cree que en el caso del niño, por las lesiones y el sitio donde fue hallado (a unos 200 metros de la casa, en dirección a la calle pública), intentaba huir. Incluso, una de sus botas de hule apareció a corta distancia.

Entre tanto, Paula Huete García, sobrina de Ramón Suárez, y otros familiares se presentaron ayer ante el OIJ para retirar los cuerpos de las víctimas y trasladarlos al poblado de Presillas, en el municipio de Muelle de los Bueyes, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, en Nicaragua.

Huete dijo que su tío fue a visitarla el martes y no mencionó ninguna amenaza. “Me dijo que este viernes iba a ir a Nicaragua a visitar a su familia”, relató.

Agregó que Ramón Suárez tenía 15 años de vivir en Santa María, Dota, y agregó que en una ocasión, cuando fue a Nicaragua, al regresar le habían quemado el rancho y entonces lo volvió a construir en el mismo sitio.

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