Los tipos robaron ¢1 millón en efectivo.

 18 noviembre, 2014

Un niño de nueve años intervino para que tres delincuentes armados no le dispararan a su abuela, Mayra Vásquez Castillo, de 56 años, propietaria de un minisúper asaltado anoche en la comunidad denominada El Futuro en La Tigra, San Carlos.

Según la comerciante, a las 8:45 p. m. uno de los cacos ingresó y le advirtió que la atacaría a balazos si no le entregaba el dinero que tuviera guardado.

De seguido, el tipo le colocó un revólver en el estómago reiterándole que no dudaría en dispararle si no les daba la plata.

Fue entonces cuando el menor le manifestó al encapuchado que le diría dónde estaba el dinero, pero que por favor no le hiciera daño a la abuela y así lo hizo luego de que el hampón dejara de apuntar a la mujer.

Dos menores que permanecían con su abuela en un minisúper rural vieron a los asaltantes ingresar armados al local. Tras el atraco, amarraron con mecate de nylon a dos mujeres.
Dos menores que permanecían con su abuela en un minisúper rural vieron a los asaltantes ingresar armados al local. Tras el atraco, amarraron con mecate de nylon a dos mujeres.

Los asaltantes sacaron de un mueble el ¢1 millón que Vásquez usaría para comprar más mercadería, pero antes de marcharse la amarraron con mecate plástico.

Lo mismo hicieron con su hija Yorleny Ulate, de 38 años, mientras que a los dos niños que presenciaron lo sucedido no los tocaron.

Los desconocidos permanecieron alrededor de diez minutos en el negocio. Registraron gavetas y finalmente huyeron en un Honda negro o gris oscuro.

Con el de anoche ya suman 45 los asaltos cometidos desde mayo en San Carlos, es decir, unos siete asaltos por mes.

Ese tipo de delito aumentó a partir de noviembre al punto que el jueves se produjeron dos y el viernes otro.

Mayra Vásquez Castillo, propietaria, declaró que a durante el asalto al supermercado vivió momentos de mucho horror.

Ella confesó que en determinado momento sintió que los asaltantes la atacarían a balazos y que igual harían con su hija pero que más le preocupaba lo que le pudieran hacer a sus nietos.

“Me sentí indefensa, vulnerable, a expensas de los sujetos”, expresó Vásquez, quien reconoció la actitud serena de su nieto.

Lo normal es que tratándose de un niño se hubiera asustado y gritado pero el no entró en pánico. Más bien cuando vio que los hombres le apuntaron a ella, les propuso lo que llamó un trato.

En Ciudad Quesada, ciudadanos consultados, entre ellos Baudilio Rodríguez, dijeron que ya tomaron la decisión de armarse por lo que tramita el respectivo permiso de portación.

Colaboró: Hugo Solano, periodista

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