Por: Katherine Chaves R. 17 febrero
Las víctimas de la masacre en Matapalo fueron enterrados en camposanto La Piedad.
Las víctimas de la masacre en Matapalo fueron enterrados en camposanto La Piedad.

La primera alerta que recibió el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) sobre agresiones y abandono en la familia Beauchamp Durán data de febrero del 2015.

El segundo reporte de violencia se dio nueve meses después, es decir, en noviembre de ese mismo año.

Pero, pese a que había dos llamados, la entidad decidió archivarlos porque “no se lograron corroborar los hechos denunciados”, así consta en el expediente OLSC-00043-2015 del PANI, del cual La Nación tiene copia.

Ese documento señala que en ambas intervenciones conversaron tanto con Dirk Beauchamp (padre fallecido) como con vecinos. De sus respuestas concluyeron que “no se demuestra que exista situación que violente o que ponga en riesgo la integridad de los niños” y archivaron los casos.

Detalle. La primera denuncia que recibió la entidad fue el 13 de febrero del 2015 y fue anónima. Un desconocido llamó a la Fuerza Pública para señalar que había cuatro niños en condición de abandono por parte de la madre (Yeimmy Jéssica Durán Guerra, fallecida).

Para ese momento, Durán estaba en prisión por no pagar la pensión alimentaria a uno de sus hijos mayores.

Fue por el lado de la cocina donde entró la Policía y encontró los cinco cuerpos de la familia asesinada.
Fue por el lado de la cocina donde entró la Policía y encontró los cinco cuerpos de la familia asesinada.

En un informe se indica que funcionarios conversaron con Beauchamp, quien aseguró que él se encargaba de que a sus hijos “no les falte nada”.

También contactaron a una hija de la pareja, quien tenía 11 años y es una de las víctimas mortales. El expediente indica que ella les respondió que estaban con Beauchamp y que la relación con él es “buena”.

El PANI cerró el caso.

El OIJ revisó la parte trasera de la casa, donde vivía Salmerón.
El OIJ revisó la parte trasera de la casa, donde vivía Salmerón.

Sin embargo, nueve meses después, el 26 de noviembre del 2015, ingresó otro reporte. Esta vez, fue una psicóloga quien alertó a la entidad de que algo no andaba bien en esa casa.

Su denuncia se basaba en el testimonio de la misma niña de 11 años con la que el PANI había hablado con anterioridad: “(La menor me indica que) está descontenta con lo que hace su madre porque tiene a un querido viviendo con ellos. Cuenta que el querido y su mamá se pelean, ella y sus hermanos ven diferentes agresiones entre ellos”.

Ante esto, el Patronato le consultó a Beauchamp, quien insistió en que los problemas eran de pareja y no afectaban a los menores. También habló con vecinos, quienes dijeron que no habían visto ningún maltrato.

No obstante, contrario a la primera intervención y pese a que el testimonio de la niña motivó a la denuncia, el Patronato no la escuchó a ella y volvió a archivar el caso.

Tres meses después, el amante al que la menor hacía referencia, asesinó a la familia.

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