Pruebas de ADN y rastros de sangre permitieron demostrar culpabilidad de la mujer

Por: Hugo Solano 6 septiembre
Al aceptar los cargos en el Juzgado de Turrialba, la madre evitó el proceso de juicio y se le dictó la sentencia.
Al aceptar los cargos en el Juzgado de Turrialba, la madre evitó el proceso de juicio y se le dictó la sentencia.

Ana Grace Calvo Obando, de 41 años, aceptó ser responsable de un delito de homicidio calificado, en perjuicio de su bebé recién nacido y se sometió a un procedimiento abreviado en el que la condenaron a 18 años de prisión.

Los hechos investigados por la Fiscalía ocurrieron el 17 de junio del 2016, al costado este de la plaza de Turrialba, cuando la mujer y su compañero sentimental dieron aviso a las autoridades de que, en la parte de atrás de su casa, había una bolsa de basura con restos humanos.

Cuando la escena fue atendida por la Fiscalía y los agentes judiciales, la mujer dijo que alguien había tirado el bebé en los linderos de su casa, ya que hay un camino que comunica su hogar con otro barrio.

En este patio fue lanzada la bolsa con los restos del niño recién nacido en junio del año pasado.
En este patio fue lanzada la bolsa con los restos del niño recién nacido en junio del año pasado.

La Fiscalía ordenó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) secuestrar la basura de esa casa y al inspeccionarla se ubicaron desechos con sangre, los cuales fueron utilizados para comparar el ADN del niño con el de Calvo.

El resultado de los análisis confirmó que el ADN de la mujer y el del bebé coincidían. Además, las pruebas realizadas con luminol en el cuarto de pilas de la casa, revelaron rastros de sangre.

El resultado de la autopsia señaló que el niño recién nacido falleció al ser asfixiado.

Además, la Fiscalía comprobó que la mujer cometió el homicidio para intentar ocultarle a su esposo la existencia del bebé, por ser hijo de otro hombre.

Calvo fue detenida el 21 de febrero anterior y desde esa fecha se encuentra cumpliendo prisión preventiva.

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