Por: Hugo Solano 1 febrero

Un joven de 21 años, identificado como Keylor Bustos Vargas, falleció la noche del martes en el Hospital de Guápiles luego de recibir al menos tres balazos cuando estaba en su casa en Guácimo.

La Policía presume que se trató de una venganza, ya que un individuo llegó a plena luz del día por la parte de atrás de la casa y le disparó en al menos seis ocasiones, de las cuales tres lo impactaron.

En la vivienda, en urbanización La Aralia, también estaba su esposa, quien al escuchar las detonaciones corrió a ver lo que ocurría y vio al agresor cuando se daba a la fuga por la parte trasera de la casa.

Con el asesinato de Bustos, de 21 años, llegaron a 44 las víctimas de homicidio en el mes de enero recién finalizado.
Con el asesinato de Bustos, de 21 años, llegaron a 44 las víctimas de homicidio en el mes de enero recién finalizado.

A Bustos, de origen nicaragüense, lo trasladaron de urgencia a la clínica de Guácimo, donde lo estabilizaron y luego fue llevado al Hospital de Guápiles, donde falleció poco después de su ingreso.

De camino, el hombre contó a las autoridades quién fue el individuo que le disparó, ya que ambos forcejearon; sin embargo, cuando los agentes del Organismo de Investigación Judicial fueron al centro médico a ahondar con la víctima, ya había muerto.

El cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial y las investigaciones siguen adelante para tratar de dar con el homicida, según lo narrado por el joven antes de expirar.

La Policía Judicial contabilizó en enero 45 asesinatos, cifra que supera la del año pasado (38).

Homicidio en Sarapiquí no fue por asalto.

El OIJ descartó que el robo fuera el motivo de otro asesinato descubierto la tarde del martes en Sarapiquí.

Michael Soto, jefe de Planes y Operaciones, dijo que otros motivos llevaron a la muerte a puñaladas de Efraín Jiménez Castro, cuidador de una finca.

El cuerpo presentaba cuatro heridas en la cabeza, tórax y espalda. Al parecer fue ultimado la mañana del martes, ya que los agentes que levantaron el cuerpo la noche de ayer calcularon que tenía diez horas de fallecido.

En la casa no faltaba nada no había desorden, pero el OIJ determinó que al hombre, de 77 años, lo agredieron primero en la sala de la casa porque el rastro de sangre iba desde ahí hasta el cuarto, donde lo encontró una mujer que llegaba una vez por semana a labores de limpieza.

Etiquetado como: