Por: Katherine Chaves R. 4 febrero

Minor Vargas Condega, hermano de una de las víctimas de la masacre de Liberia, vio al sospechoso de haber acabado con la vida de su famliar cuatro días después del suceso.

Minor, de 21 años, explicó que fue a la casa a recoger la bicicleta en la que se trasladó la noche previa su hermano Ariel a la vivienda donde fue asesinado junto a otros cuatro universitarios.

Ese día observó al sospechoso pintando una pared, pero no pudo verle la cara porque la tenía tapada con una camisa blanca.

Al recoger la bicicleta dijo que sintió "muchas cosas extrañas" y que los que vivían a la par se le quedaron viendo "muy raro".

Añadió que se siente satisfecho por la captura del sospechoso, Gerardo Alonso Ríos Mairena, lograda la mañana del viernes por parte del Organismo de Investigación Judicial.

El muchacho, afirma que no guarda resentimientos, pide a Dios que perdone al asesino y que las leyes se encarguen de lo que corresponde.

En su casa, en San Roque, Minor dijo que le satisface que una persona como esa ya no ande en la calle, haciéndole daño a la sociedad.

Ariel Vargas era el único que no vivía en ese apartamento, al que llegó la noche del 18 de enero con sus amigos.

Era el segundo de tres hermanos. Estudiaba Gestión y Administración Empresarial en la Universidad Técnica Nacional y laboraba en Repuestos Gigante, en Liberia.

Ariel también era amante del baile y de los deportes, incluso entrenaba un equipo de fútbol en la universidad.

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