Autoridades indican que sujeto usó gatos para hacer amistad con víctima

Por: Katherine Chaves R., Hugo Solano 29 agosto, 2016
En apariencia, el crimen ocurrió en la casa del drogadicto, la cual está ubicada a 100 metros de la vivienda de la familia de la víctima. | RÉINER MONTERO
En apariencia, el crimen ocurrió en la casa del drogadicto, la cual está ubicada a 100 metros de la vivienda de la familia de la víctima. | RÉINER MONTERO

Un drogadicto se aprovechó de la confianza que le tenía un niño de 8 años para aparentemente degollarlo y mutilarlo, la tarde del sábado, en una vivienda en la calle El Edén de Guácimo, Limón.

En apariencia, después de cometer el asesinato, el supuesto agresor dejó el cuerpo en el río Jiménez, que divide los cantones de Guácimo y Pococí. A las 10:40 p. m. de ese mismo día, un vecino halló sus restos.

Por estos hechos, un sujeto, de apellido Campos Mendoza, de 23 años, fue detenido la madrugada del domingo en esa misma zona. Las autoridades indicaron que él es conocido por ser adicto al crack y a la marihuana y porque ha sido pasado por cometer delitos como robo y hurto.

La víctima es un menor que cursaba el segundo grado en la Escuela de Jiménez y era el mayor de tres hermanos.

Artimaña. Al parecer, el sospechoso era conocido de la familia del pequeño, debido a que en varias ocasiones les había ayudado a recolectar frijoles que sembraban en un terreno y porque vivía a 100 metros de la casa del niño.

Pese a ello, el menor no solía tener mucha relación con el detenido, por lo que se presume que Campos usó unos gatos para conseguir la amistad del pequeño y lograr que ingresara a su casa, el sábado por la tarde.

Mientras el niño estaba con Campos, sus padres creían que él estaba jugando en la vivienda de otro vecino. Empero, conforme las horas pasaban y el pequeño no regresaba, sus papás comenzaron a alarmarse.

A las 4 p. m., ambos salieron en busca del menor. Hasta ese momento, lo único que se sabía era que el niño le había pedido permiso a su papá para ir a la casa de un amigo. Pero en esa vivienda no estaba.

Una hora después pidieron ayuda a la Fuerza Pública, pero aún no daban con su paradero.

Cerca de las 6:30 p. m., un vecino le indica al papá que buscara en la casa del drogadicto, porque lo había visto ingresar ahí.

El padre fue a ese lugar y, como no le abrían, derribó la puerta y encontró rastros de sangre en una cama y en la pared.

Siguió registrando la casa y, luego, encontró un goteo en unas escaleras traseras que colindan con el río. Además, halló las prendas de vestir de la víctima en un matorral.

Cruzrojistas, policías, vecinos y algunos familiares comenzaron a peinar la zona y, a 300 metros de esa casa, el cuerpo del menor apareció desnudo, sin cabeza y con los genitales mutilados.

Según narró Marvin Picado, uno de los vecinos que halló los restos, la impresión fue muy grande y durante diez minutos realizaron una oración junto con el paramédico Héiner Esquivel, al constatar que el menor estaba sin vida. “Fue bastante duro encontrarlo fallecido. Era un niño muy especial y educado”, señaló el lugareño.

Con la llegada del juez Armando Fonseca, se extrajo el cuerpo del río y se continuó la búsqueda, hasta que a otros 300 metros apareció la cabeza.

Los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se hicieron cargo de las diferentes escenas, mientras que la búsqueda se enfocó después en Campos.

El levantamiento de los restos ocurrió a la 1:30 a. m. de este domingo, mientras que la vivienda en la cual, al parecer, se dio el asesinato quedó a la orden del OIJ, cuyos médicos forenses buscaban el arma homicida.

Por su parte, los abuelos y la madre del menor tuvieron que recibir atención de la Cruz Roja, debido al estado de nervios y cambios en la presión que sufrieron al enterarse de la noticia.

Cerco policial. Gustavo Mata, ministro de Seguridad, manifestó que, a eso de las 5 p. m., les ingresó la alerta de la desaparición y comenzaron con la búsqueda.

Ante la información de que se había visto al menor en la casa de Campos, los oficiales se dirigen a esa zona. “Esa es la información que nos llega y por eso se convirtió en sospechoso del caso. Cuando fuimos a esa vivienda, no encontramos a nadie, por lo que comenzamos un cerco policial para dar con el sujeto”, detalló Mata.

Por medio de redes sociales, la Policía distribuyó la foto del sospechoso y, en la madrugada, una llamada anónima informó a la Policía de que un hombre con características similares estaba cerca del Colegio de Jiménez, que se encuentra al otro lado del río.

Los oficiales de la Fuerza Pública, que habían reforzado el operativo con personal del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) y la Unidad de Intervención Policial (UIP), se desplazaron al sitio y dieron con el sospechoso.

Por su parte, Wilbert Muñoz, subdirector regional de la Policía, comentó que el individuo estaba lleno de barro, deshidratado y no opuso resistencia. También tenía rasguños en su cara.

De inmediato, le envolvieron las manos con bolsas para no perder indicios y lo trasladaron a las oficinas del OIJ de Guápiles.

La acción policial impidió que otros vecinos que buscaban al sospechoso, lo lincharan.

A eso de las 7:40 p. m., pobladores de esa localidad desmantelaron la casa del sujeto y se la llevaron en partes, junto con sus pertenencias, a un sitio cercanio para poder quemarlas sin afectar las viviendas de los vecinos.

La Fuerza Pública informó de que los sujetos cerraron la vía con un vehículo para evitar que los policías y los bomberos pudieran llegar hasta el lugar.

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