Principal móvil de muertes son los ‘ajustes de cuentas’ por estupefacientes Autoridades reconocen que se dificulta llegar a los cabecillas de grupos

Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 8 marzo, 2015
En los primeros dos meses del presente año hubo varios asesinatos en el cantón de Alajuelita, San José. El pasado 18 de febrero fue acribillado de 12 balazos el mexicano Jesús Ontiveros Castillo, de 63 años, en La Aurora de San Felipe. | LUIS NAVARRO / ARCHIVO
En los primeros dos meses del presente año hubo varios asesinatos en el cantón de Alajuelita, San José. El pasado 18 de febrero fue acribillado de 12 balazos el mexicano Jesús Ontiveros Castillo, de 63 años, en La Aurora de San Felipe. | LUIS NAVARRO / ARCHIVO

La Policía está alerta ante los homicidios atribuidos a grupos narcos pues continuaron en los dos primeros meses del año.

Las estadísticas indican que 24 muertes en ese periodo se debieron a ajustes de cuentas.

Los números revelan, además, que los crímenes en todo el país siguieron en aumento.

Entre enero y febrero, por ejemplo, un total de 86 personas fueron asesinadas en Costa Rica. En el mismo periodo de un año atrás hubo 70 víctimas, y en el 2013 fueron 65.

La coincidencia en esos y otros años es que buena parte de los homicidios corresponden a muertes por “ajustes de cuentas o venganzas”, relacionados con el negocio de la droga.

Las 24 muertes atribuidas a disputas entre narcos en enero y febrero no significan aún una cifra definitiva pues hay pesquisas en proceso, según un informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Hay otros 30 decesos cuyo móvil no se ha determinado pues siguen en investigación, y esta podría revelar vínculos con organizaciones del crimen organizado.

El tema preocupa a la Policía, especialmente porque el año pasado las “saludables cifras” que tenía el país en el tema de asesinatos cambiaron.

Mientras el 2013 cerró con 411 muertes y una tasa de 8,6 crímenes por cada 100.000 habitantes, el 2014 culminó con 60 homicidios más y una tasa de 9,9.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una tasa de 10 homicidios por 100.000 habitantes es una epidemia.

¿Hacia dónde van? Al finalizar el 2014, las miradas estaban puestas en las peleas por territorios de bandas de la provincia de San José, principalmente en Desamparados. Ahí solo en noviembre hubo 13 asesinatos.

Pero, al arrancar este año, otro sector llamó la atención: Alajuelita, donde hubo cinco homicidios en enero. Uno fue el de Andrés Serrano Badilla, de 30 años, perpetrado el 30 de enero en en San Josecito de Alajuelita, por un lío entre narcos. Por ese caso hay dos presos.

El dato de febrero está pendiente de confirmación, pero las noticias muestran que los crímenes siguieron en ese cantón.

Por ejemplo, el 18 de febrero fue acribillado de 12 balazos un mexicano identificado como Jesús Ontiveros Castillo, de 63 años. El ataque sucedió en la urbanización La Guardia de La Aurora de San Felipe, Alajuelita.

La Policía informó de que los sospechosos eran dos sujetos que viajaban en motocicleta.

Combate. Mientras los criminales siguen peleando por su negocio, la Policía libra su propia lucha contra ellos.

El ministro de Seguridad, Gustavo Mata, explicó que, al tratarse de delitos planificados, la prevención se dificulta.

No obstante, indicó que cuando la Fuerza Pública detecta un crecimiento de la incidencia en un punto, se ingresa con más recursos para ser “elemento disuasivo” y eso es lo que se hace en Desamparados.

Mata sostuvo que lo primordial es el trabajo conjunto con la Policía Judicial y la Fiscalía, y recordó la labor que se ha realizado en Limón.

“El Ministerio Público dirige la investigación. El OIJ nos dice cuáles personas que andan en la calle le interesan. Nosotros, desde la labor de prevención, localizamos objetivos, vemos si tienen orden de captura, de presentación, si caen por algo en flagrancia, si andan armados”, detalló.

El ministro consideró que todos estos factores ayudan a que la Fiscalía cuente con más elementos de prueba al llevar las causas a juicio y así se logra encerrar a criminales.

Añadió que el trabajo policial causa movilidad de los delincuentes y por ello se trabaja en reforzar el sector de Alajuelita.

Eso sí, advirtió, para tener resultados se debe llegar a los cabecillas y no solo a los gatilleros.

Así lo indicó también Francisco Segura, director del OIJ, quien reconoció que, al ser crímenes “por encargo”, se complican las investigaciones.

“A veces se puede localizar a los autores materiales, o sea, a los gatilleros, pero no a los intelectuales”, manifestó.

Segura insistió en que el homicidio es un “delito grave y complejo” que requiere de un aborda je integral.

“No se resuelve con la represión de la Policía Judicial. Nosotros resolvemos el delito, pero para abordar el fenómeno delincuencial tienen que entrar una serie de instituciones. Juega lo cultural, la estabilidad social. No no criminalizo la pobreza, pero esto se da en lugares urbanomarginales”, dijo Segura.

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