Por: Carlos Arguedas C. 31 marzo, 2015
Cecilia López Martínez les vendía alimentos a los tres nicaragüenses que fueron asesinados. A veces también alimentaba al hombre que llamaban el Loco, aunque le tenía miedo. | ALONSO TENORIO
Cecilia López Martínez les vendía alimentos a los tres nicaragüenses que fueron asesinados. A veces también alimentaba al hombre que llamaban el Loco, aunque le tenía miedo. | ALONSO TENORIO

La Cruz (Guanacaste). “¡Se ponía como loco y decía cada cosa que yo le tenía miedo a ese muchacho...!”.

Cecilia López Martínez, una mujer hija de nicaragüenses y con 50 años de edad y de vivir en La Palma de Santa Cecilia de La Cruz, Guanacaste, describió de esa forma a un joven de unos 20 años, quien es para la Policía el principal sospechoso de perpetrar un triple crimen el domingo en la mañana.

“Hace como un mes anda por aquí. Se queda en una de esas casas (son galeras techadas donde tienen camastros y hamacas). No trabajaba. Ya la Policía lo había sacado de aquí una vez, pero a los tres días volvió....”, relató la mujer, quien también fue entrevistada por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Liberia y por efectivos de la Fuerza Pública.

Disgusto. Cecilia López dijo que el problema con ese joven es que todo lo cogía. “Mire, yo no le daba la comida, pero un día lo vi metiendo los dedos para robarse la carne de una olla. Yo no le decía nada, es que viera...

”Yo no le regalaba nada, pero Fidel (uno de los fallecidos) me decía: ‘Dale un bocadito’”, contó.

Esta mujer, quien vive de la venta de alimentos a nicaragüenses que trabajan en las fincas productoras de naranja, explicó que, en cambio, los tres hombres fallecidos eran buenas personas.

“Uh...tengo mucho tiempo de conocerlos. A Arcides como desde hace 14 años. Ellos vienen un tiempo aquí, se van para otro lado a coger café. Así están donde haya trabajo.

”Ahora estaban desde diciembre, pero Fidel no había podido conseguir trabajo y dijo que mejor se regresaba adonde su esposa y los dos hijos. ‘Es que a mí no me sirve estar pagando comida sin trabajar’, decía”, narró está mujer, quien, pese a la presencia policial, dice tener miedo.

El temor de ella y de otros vecinos es que ese joven, a quien todos atribuyen el triple homicidio, pueda volver a aparecerse por esta zona.

“Si viene lo agarro con un leño”, advirtió Alder Francisco Méndez, muchacho de 18 años, quien cuidaba ayer la casa de una hermana, a 500 metros del sitio del crimen. “Tengo un poco de miedo, mejor prepararse”, dijo.

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