Progenitor dice no tener respuestas para comprender por qué lo dejó en auto

Por: David Delgado C. 27 marzo, 2015
José Fabio Arias era el papá de Benjamín, el bebé de siete meses que murió hace un año en Alajuela por las secuelas del calor, luego de quedar olvidado dentro de un auto durante dos horas. Arias relató a la prensa el duelo que han sufrido desde la sobrecogedora tragedia. | RAFAEL MURILLO
José Fabio Arias era el papá de Benjamín, el bebé de siete meses que murió hace un año en Alajuela por las secuelas del calor, luego de quedar olvidado dentro de un auto durante dos horas. Arias relató a la prensa el duelo que han sufrido desde la sobrecogedora tragedia. | RAFAEL MURILLO

“Era un día muy normal. Benjamín y yo siempre andábamos juntos desde que nació. No había noche que yo llegara a la casa y no se durmiera en mis brazos. Él salía conmigo a hacer las diligencias habituales, al supermercado, donde mi mamá...

”Ese día (25 de marzo del 2014) me levanté temprano y le dije a mi esposa: ‘hoy tenemos reunión en la guardería. Usted se encarga de eso y yo voy a trabajar, paso a recogerlos al mediodía; yo almuerzo rápido’. Por el teletrabajo, yo podía acomodar mi horario para ir a dejar a mi esposa y a mi hijo.

”Ella es maestra de la Escuela de Canoas (Alajuela) y la guardería está a 200 metros de ahí. La dejé a ella (primero); todavía la escucho despidiéndose de mí. Después de eso, bajé sobre la calle de Canoas y, en menos de lo que canta un gallo, estaba en mi oficina”, relató José Fabio Arias, el padre de Benjamín. Ese día, el bebé nunca fue llevado a la guardería, como lo dictaba la rutina.

Un año después de la tragedia que marcaría su vida, Arias brindó una conferencia de prensa para hablar de esa fecha, cuando olvidó a su hijo dentro del automóvil, por dos horas, en el parqueo del Banco Nacional de Alajuela. Esa exposición a altas temperaturas le ocasionó un daño neurológico y murió a los tres días.

“No soy capaz de entender en qué momento yo sigo hacia la oficina; yo, José Fabio, persona, ser humano, papá, todavía no logro entender en qué momento decido irme para la oficina”, describió.

No hay respuestas. ¿Por qué olvidó a su hijo? ¿Qué lo distrajo? No lo sabe. Nadie lo sabe.

“Pudieron haber pasado mil cosas, pudo haber sido una llamada, no sé. ¿Cuántas cosas hacemos inconscientemente. Uno de los psicólogos me dice que yo puse el ‘automático’. No sé qué más decir”, reconoció.

Su esposa no estuvo en la conferencia. No está preparada para referirse a lo sucedido. Y Arias... él quiso quemar el carro en el que Benjamín murió, por eso lo cambiaron y se mudaron de casa.

Paso a paso. “No le deseo a nadie estar en mis zapatos. Es mucho el dolor. Hacemos todo lo que sea necesario para estar bien: yoga para manejar la ansiedad, el dolor y la pena. Mi esposa es una base muy importante. Ella ha demostrado un amor incondicional desde el principio, representa 10 años de matrimonio”, expresó sobre cómo lidiar con el duelo.

“Para mí será, desde el 25 de marzo pasado (2014) y hasta el último día que esté en este planeta, una situación incomprensible. Yo llevaba a mi hijo pensando que le daba seguridad (...) lo que hacía, lo hacía pensando que era lo mejor; porque ¿quién toma decisiones pensando que se va a equivocar?”, cuestionaba Arias mientras se encogía ante la presencia de las cámaras.

Como un proyecto en honor a su hijo, Arias anunció la creación de la Fundación Benjamín, para que se le recuerde como un pequeño querido y así, además, ninguno otro muera de esa forma.

“La Fundación nace con el fin de evitar dolor. Es mi sana intención devolverle un poquito a la sociedad. Procuren darse cuenta de lo que realmente es importante en sus vidas. No todo puede ser bienestar económico. Hay muchas cosas más”, afirmó.

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