Sucesos

Un día después, muchas familias carecen de materiales

Vecinos de Cubujuquí luchan por reparar daños de tormenta y granizada

Actualizado el 08 de junio de 2013 a las 12:00 am

Alrededor de 100 casas y nueve aulas quedaron afectadas el pasado jueves

Según dicen los lugareños, ha sido la peor experiencia que les ha tocado vivir

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Vecinos de Cubujuquí luchan por reparar daños de tormenta y granizada

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Decenas de vecinos afectados por la fuerte tormenta y granizada del pasado jueves, trataban de olvidar ayer el horror que vivieron, y se preparaban para reparar los daños materiales causados por el fenómeno climático.

Casas destechadas, colchones mojados y vidrios quebrados eran parte del panorama que se veía ayer en Cubujuquí, en Mercedes Sur de Heredia. En total, unas 100 viviendas resultaron dañadas.

La gran mayoría de afectados madrugó para ser los primeros en entrar a las ferreterías y comprar láminas de zinc, ya que la tormenta se llevó los techos de muchas casas. Mientras tantos, otros lugareños salieron a buscar las láminas que estaban clavadas antes de la tormenta.

Durante la mañana de ayer, la vía principal de Cubujuquí estuvo más concurrida de lo normal, pues se trabajaba con mucha prisa ante la posibilidad de que en la tarde volviera a llover.

A un costado del parque, Jorge Ulate Rojas, de 77 años, observaba los daños que ocasionó en el muro de su vivienda la caída de un árbol de aguacate, de unos 12 metros de altura, el cual fue arrancado por la tormenta.

Ulate aseguró que, meses atrás, había denunciado los riesgos para él, si el árbol se caía, como al final ocurrió.

“Esto era pavoroso, las latas de zinc volaban, y pensé que de esta no me salvaría. Se me hizo eterno el tiempo que duró la tormenta, sobre todo porque vivo solo. Unos sacos de cemento que tenía en la casa se dañaron por el aguacero”, se lamentó.

Vivienda destrozada. Por su parte, María de los Ángeles Garita Orozco, de 65 años, revisaba los electrodomésticos para ver si alguno se había salvado del agua, pues su casa se quedó sin techo y sin la mayor parte del cielorraso.

Sobre el drama que vivió el jueves, Garita recordó que todo empezó como un aguacero normal, pero que luego se tornó violento.

“Parecían piedras las que caían. Estaba con tres niñas de colegio, y lo que hicimos fue encerrarnos en un cuarto y ponernos a gritar, en especial cuando el agua empezó a bajar por las paredes. Perdí la refrigeradora, las camas y los colchones”, afirmó en la sala de su casa.

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Debido a los daños, la noche del jueves la pasó en casa de una hija, ya que la suya quedó inhabitable y sin electricidad.

Colegio cerrado. Mientras, en el Liceo Samuel Sáenz Flores, las clases se suspendieron ayer, debido a que nueve aulas resultaron afectadas, tanto por la caída de árboles como por los daños en los techos, lo cual causó temor entre los 900 estudiantes que recibían lecciones.

Las aulas de Español, Religión, Química y Ciencias, así como el pabellón de materias especiales, quedaron anegadas por el agua y llenas de barro, por lo que los docentes trabajaban ayer de limpiarlas.

Los estudiantes del liceo, que seguirá cerrado el lunes, salieron ayer a la calle y pidieron dinero a conductores y peatones para destinarlo a las reparaciones.

Funcionarios del Instituto Mixto de Ayuda Social visitaron a los afectados, en Cubujuquí, Los Lagos, Barreal, San Pablo y La Milpa de Guararí de Heredia, donde anteayer murió Luisa Sandoval Meneses, de 49 años, luego del desplome de una pared.

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Carlos Láscarez S.

clascarez@nacion.com

Periodista de Sucesos

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Labora en Grupo Nación desde el año 2004.

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