Unidos por un bar, un taxi y venta de elotes

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Santiago de Puriscal. Dos comerciantes, un chofer y dos adultos mayores son las víctimas mortales del incendio que ayer consumió el hotel Las Águilas.

Se trata de personas muy conocidas en Puriscal, sobre todo en la ciudad de Santiago, pero casi todos los identifican por nombres o apodos, sin apellidos.

Orlando Aguilar Borbón, conocido como Pollito, era el administrador del bar Centro de Amigos, ubicado a 25 metros del hotel.

Aguilar, de 61 años, era oriundo de Guachipelín de Escazú. Se había trasladado desde hacía ocho años a Puriscal. Familiares dijeron que era una persona que no tenía problemas y muy trabajadora.

Aguilar dormía todas las noches en el hotel.

Visitantes ocasionales. Alberto Quesada Quirós, de 52 años, trabajó durante muchos años como chofer de autobús. Luego, por diversos problemas de salud, se dedicó a trabajar como taxista informal, dijo Lorena Mora Quirós, su esposa durante 28 años.

Una de sus hijas, Cinthya Quesada Mora, dijo que su papá era más conocido como Pata de buey.

Agregó que generalmente se estacionaba frente al Súper Mora, en el centro de la ciudad de Santiago, para brindar los servicios y que casi siempre trabajaba de noche.

“El jueves llegó como a las 7 p. m. y se fue al as 9:30 p. m. Comió, estuvo con mami y se fue. De vez en cuando se quedaba en el hotel, ya que lo administraba Giovanny (el hermano). Posiblemente, anoche se sentía muy cansado y se quedó a dormir allá en vez de venirse para la casa (ubicada en Barbacoas, a ocho kilómetros del centro). Para nosotros, eso no era extraño”, manifestó Cinthya Quesada.

En tanto, Rodolfo Vindas Mena, de 57 años, conocido como Chonto, era una persona que se ganaba la vida vendiendo elotes en un “camioncito” que estacionaba en uno de los costados del parque de Santiago, y de manera ocasional se quedaba en el hotel.

Uno de sus hijos, Carlos Vindas, dijo: “Los que fallecieron eran amigos de papá. En ocasiones ellos se juntaban, se ponían a conversar y tal vez se tomaban algo y entonces papá se quedaba en el hotel. A nosotros nos parecía bien para que no se viniera manejando desde allá hasta la casa (ubicada en San Juan, a unos seis kilómetros del centro)”.

Agregó que su padre desde pequeño se dedicó al cultivo de café y tabaco, pero luego, con los años, se dedicó al comercio de los elotes. “Él los sembraba, pero también compraba y los revendía”, dijo Carlos Masís.

Sobre Omar Fernández León y Édgar Fernández, quienes eran primos, no se tenía mayor información. Conocidos de estos hombres dijeron que Omar tenías más de un año de vivir en el hotel y, cuando Giovanny Quesada salía, él se quedaba como encargado de cuidarlo.

No fue posible conocer detalles sobre los dos heridos.

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