Sucesos

El Carmen de Goicoechea, San José

Padre mata de un balazo a sus hijos y se suicida

Actualizado el 22 de septiembre de 2009 a las 12:00 am

 Hombre se separó de mujer hace 21 días y estaba deprimido, según sus amigos

 Homicida dejó carta escrita a mano, en la que anunciaba que mataría a los menores

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Padre mata de un balazo a sus hijos y se suicida

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Un carpintero mató en la tarde de ayer a sus dos hijos, de siete y tres años, y después se suicidó en un cerro ubicado en El Carmen, cantón de Goicoechea, San José.

Las autoridades lo identificaron como Jorge Eduardo Loaiza Tenorio, de 36 años, a quien vecinos y familiares recordaron como “una persona normal y padre amoroso”.

Este hombre, según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), llevó a sus hijos Jafeth (siete años) y Kenan (de tres) hasta un sector montañoso conocido como El Hueco de Omar, a un kilómetro de su casa. Allí les disparó en la sien derecha con un revólver, calibre 38.

Después se introdujo el cañón en la boca y haló el gatillo.

Todos murieron en forma instantánea, según los paramédicos.

Eran las 2:30 p. m. de ayer.

El caso generó consternación en la comunidad porque Loaiza trataba bien a sus hijos y, hasta ayer, no dio muestras de problemas serios de comportamiento.

No tenía vicios y era un excelente carpintero, además de dibujante, según allegados y familiares.

“Era una persona normal. Imagínese que los chiquillos lo buscaban para que les hiciera dibujos y tareas escolares. Era bueno”, aseguró su vecino Ananías Calderón.

Los cuerpos de los niños y su padre fueron levantados a las 6:50 p. m. de ayer, iluminados con lámparas debido a la oscuridad del lugar.

Familiares, también amigos, lloraban desconsoladamente.

Estaban separados. Loaiza se había separado de su mujer, Adriana Mayorga Chaves, 21 días antes tras un caso de violencia doméstica, según dijo su cuñado, Larry.

Convivieron en unión libre durante diez años. Era una pareja normal, con altos y bajos, añadió.

Los problemas entre ambos surgieron semanas atrás a consecuencia de los celos de Loaiza.

Al parecer, le reclamaba a su compañera una presunta infidelidad y la golpeó. A partir de ese momento, se distanciaron.

“Era un padre bueno, la verdad es que nunca los maltrató, hay que decirlo así: los amaba”, dijo Larry.

Él vivía en la casa de sus padres, en el mismo barrio, Tico Block de El Carmen, y ella en la de su hermano Larry, a solo 20 metros de distancia. Se topaban, pero procuraban no hablar mucho pese a saludarse.

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Desde entonces, Loaiza lloraba casi todos los días, según afirmó su hermano Roger.

“Siempre andaba triste, no era el mismo...”, dijo.

Pese a esa situación, el hombre nunca dio muestras de locura.

“Antenoche, ella lo llamó para decirle que no la buscara más, que le echaría la Policía, eso pudo afectarlo mucho más”, señaló Róger.

Insistió en que su hermano no manejaba armas de fuego.

“No sé quién pudo dársela, esto es muy extraño. Esto no debió suceder nunca, es doloroso”, exclamó.

Enfatizó que tenía acceso a sus hijos todo el tiempo y jugaba con ellos al volver del trabajo.

“Imagínese que anoche durmió con ellos, los quería; no puedo comprender qué le sucedió”, indicó .

Alfonso Villalobos, con quien Loaiza trabajaba en la remodelación de una casa, aseguró que este acudió “a varias terapias por recomendación de una amiga, pero después no volvió más...”.

No fue posible conocer con qué tipo de profesional las recibió ni en qué institución o centro médico.

Loaiza dejó una carta en la casa de sus padres informando que mataría a sus hijos y que se quitaría la vida. Además, reveló el sitio adonde los llevaría “ para que puedan encontrarnos”. Eso permitió ubicarlos rápidamente.

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