Sucesos

Dartañán, el hermano mayor de 24 perros

Actualizado el 02 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Dartañán, el hermano mayor de 24 perros

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Dartañán impone las reglas; en su casa, él manda. Tiene 24 hermanos más. Todos lo siguen, lo muerden, se le suben encima y le ladran, pero él no sigue a nadie.

Ser el perro alfa de la casa significa que es superior a todos los demás. Él tiene sangre de policía, pero ya está retirado.

El trabajo para él ya no existe; Dartañán ni siquiera responde a los comandos que su instructor le indicaba para rastrear drogas.

Su nueva dueña, Guiselle González, letrada de la Sala Segunda, sostiene: “Él es mi campeón”.

“Los otros perros seguro perciben de él fuerza, inteligencia y destreza. Cuando llega un animal nuevo a la casa, Dartañán lo revuelca para hacerle entender que este patio es de él. Después, aunque el otro perro lo moleste y lo persiga, para Dartañán no existe, lo ignora. Eso sí, departe y juega mucho con las hembras”, dijo.

La historia de su abandono tuvo un final hace dos años, cuando unos agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) lo encontraron en las calles de Uvita y lo rescataron porque el dueño que lo había adoptado por primera vez al jubilarse lo dejó abandonado.

“Mi jefa (la magistrada Eva Camacho) me pidió que me lo dejara yo porque era injusto que él volviese a sufrir un maltrato. Yo le dije que me lo traía. Como ella sabe que yo rescato animales de la calle, me lo traje. Los 25 perros que están aquí han tenido historias tristes”, comenta González, quien compra 200 kilos de alimento al mes.

Gerardo Fernández, jefe de la Unidad Canina del OIJ, asegura que la jubilación de los perros policías requiere un dictamen veterinario y el visto bueno del guía que lo ha entrenado.

Según dice, estos animales son atletas por el entrenamiento diario que reciben. Llegan a vivir entre 15 y 16 años por el buen cuidado, la calidad del alimento y las atenciones veterinarias que reciben.

“Cuando se jubilan, los perros deben ser castrados y desprogramados para que dejen de obedecer a las órdenes con las que trabajaban”, sostiene.

Fernández asegura que los animales son un compañero más en el trabajo policial que realizan. La jubilación ocurre cuando el animal no puede continuar con la labor por enfermedad o por edad.

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“Se busca un hogar donde les den cuido y no sean objeto de maltrato ni de trabajo. A veces los quieren llevar a una finca para que trabajen, pero ellos necesitan descanso y compañía”, dijo Fernández.

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