Un proyecto que asiste a personas sin hogar fue la cuna de un negocio que hoy tiene tres locales y sigue creciendo

Por: Gerardo González 8 noviembre, 2016
Los socios Mónica Mendoza, Jaime Zuluaga y Valeria Zuluaga también formaron una familia. Falta en la foto, Jaime Zuluaga hijo.
Los socios Mónica Mendoza, Jaime Zuluaga y Valeria Zuluaga también formaron una familia. Falta en la foto, Jaime Zuluaga hijo.

Costa Rica Beer Factory es un exitoso negocio que surgió, según cuentan sus propietarios, de la casualidad, pero, sobre todo, del amor y que terminó cambiándole la vida a cada uno de ellos.

Son cuatro socios que hoy son una familia: Mónica Mendoza, esposa de Jaime Zuluaga y los hijos de él, Jaime y Valeria.

El origen de este lugar, que describen como una institución cervecera, se remonta a años atrás con una iniciativa de ayudar a indigentes, proyecto que mantienen en la actualidad.

Cada jueves, la Fundación 3:16, que ellos mismos dirigen, le lleva comida preparada en el restaurante a personas de la calle.

Labor social. La casualidad nació cuando un día Mónica llegó a colaborar por invitación de una amiga que ayudaba a los Zuluaga en esta desinterisada labor ... y se quedó.

“Me encantó la idea, porque en mi familia siempre hemos ayudado a los demás. Yo dije: ‘¡Qué es esto tan maravilloso! ¡Esto es lo mío!’”, recuerda Mendoza.

Valeria explica que, además de llevarles comida caliente, también se les ayuda en su proceso de reinserción en la sociedad. “Es una labor muy impactante, porque a veces los vemos caer y nos duele, porque ellos se han convertido en nuestros amigos”.

Su padre coincide con ella. “Nosotros estamos llegando a su casa y respetamos su lugar. Los saludamos, los abrazamos , los tratamos como seres humanos que son y oímos muchas bendiciones de parte de ellos para nosotros. Con eso se paga todo lo que hacemos por ellos”, afirma.

En este momento, trabajan en ampliar la ayuda a al menos un día más, pero también, su sueño es crear un comedor comunitario en el que los mismos beneficiados trabajen y se ganen un salario.

El inicio. En medio de esta labor altruista, Mónica manejaba en su cabeza la idea de abrir una empresa.

Ya tenía la casa en barrio Escalante y tenía un concepto de un restaurante especializado en cerveza, pero le faltaba el capital.

Se lo propuso a Jaime y él, de inmediato, aceptó. Como anécdota, cuentan, entre risas, que cada uno pensó que el otro sería el que pondría el capital, pero cuando llegó la hora, tuvieron que empezar de cero. Lo cual no los desanimó.

“Empezamos con cosas de nuestras casas, objetos reciclados y ese es parte del concepto que manejamos”, explica Mendoza.

Al mismo tiempo, comenzó a nacer el amor entre ellos dos y hoy son una gran familia.

El concepto. “No somos un pub ni un bar cervecero, somos una institución de la cerveza donde, para nosotros, lo más importante es la sabiduría de la cerveza”, explica Mendoza.

Con este objetivo, se capacita a sus colaboradores para convertirlos en expertos cerveceros y ofrecerle a los visitante una guía profunda sobre esta popular bebida.

Ofrecen más de 100 cervezas de múltiples marcas y nacionalidades. Además, elaboran comida hecha con cerveza.

Para lograrlo, contratan proveedores locales que son pequeñas familias y compran productos orgánicos e importados.

“Desde que comenzamos con este plan, la cerveza la ven de forma diferente. Antes, la gente decía que no podía almorzar con cerveza o que era solo para emborracharse”, resalta Mendoza.

Innovadores. El proyecto también incluye, desde su origen, una fábrica de cervezas artesanales que hoy cuenta con cuatro marcas. “Empezamos en barrio Escalante, pero nos trasladamos a Heredia y tiene una capacidad de 65.000 botellas al mes”, relata el padre.

Actualmente, cuentan con cuatro marcas: Escalante, Dota, Tortuguero y Turrialba. “Quisimos hacer honor a Costa Rica y sus lugares, por eso tienen esos nombres”, añade don Jaime.

De igual forma, el restaurante que empezó en barrio Escalante cuenta hoy con dos hermanos, uno ubicado en Avenida Escazú y otro en Plaza Real Alajuela.

“Tenemos planes de seguir expandiéndonos con la apertura del cuarto local, que posiblemente será en Heredia. La idea es crecer tambén fuera de Costa Rica”, detalla don Jaime.

“Cuando comenzó este proyecto, en mi mente existían muchas de estas ideas, pero si no hubiera sido con ellos, que hoy día son mi familia, este negocio no sería lo que es, porque somos una fusión perfecta. Cada uno es bueno en lo que hace e hicimos una fusión para el éxito”, concluye Mendoza.

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