Esto no es un discurso moralista hacia Tinder (la aplicación que sirve para comunicarse para tener citas o encuentros sexuales espontáneos). Esto es en contra de la ridícula necesidad por aparentar ser quienes no somos.

Por: Priscilla Gómez 25 septiembre, 2016

Me gusta robar y mentir. Puedo robarme un chocolate del supermercado y puedo mentir si me preguntan en una fiesta si la estoy pasando bien. Por lo general la respuesta que me gustaría dar es que preferiría estar en otro lugar, cualquiera, en mi cama tal vez. Me gustan mucho las piyamas, creo es especial usar ropa específicamente para dormir. Cómo si dormir fuera algo tan preciado que debemos usar un traje diferente al del resto del día, como ir a una gala. Mi mamá se peina antes de dormir; y hay gente que se perfuma y se pone talcos.

Ilustración:Augusto Ramírez
Ilustración:Augusto Ramírez

La mayoría de noches tengo problemas para quedarme dormida (no para dormir). Recurro a sedantes como practicar entrevistas imaginarias en mi cabeza. Me siento en la cama y pienso que al otro lado está algún conductor haciéndome preguntas y yo le cuento y nos reímos. Me entrevistan en inglés. En general, en la vida, hablo mucho, sin control y sin vocales.

Otra cosa es que amo y odio a las personas y no se cómo vivir en paz con esta contradicción. Creo en la gente, pero no como lo diría algún político nuestro, sino que de verdad creo en nosotros, en las personas que caminan todos los días para subirse a un bus, en la señora que vende medicinas naturales en el mercado. En la gente, en toda la que veo cuando pasan por una ventana.

Pero a veces, detesto estar entre esta humanidad. Me recluyo a mi modo, puedo llegar a ser muy ermitaña.

También soy muy terca, distraída, no me gustan las galletas y no me gustan los gatos. También tengo eso que un montón de hombres —con problemas de ego— llaman daddy issues . Esos problemas de confianza, y de amar. Puede ser, no lo sé. Mi papá se fue de mi casa cuando yo era pequeña, no recuerdo pasar con él una navidad o un 31 de diciembre. Pero en este caso, mi padre fue demasiado bueno para ser verdad; y entonces mi issue es que no creo que pueda estar con alguien que no tenga la capacidad de amar como él la tuvo. No tienen una idea lo difícil que esto ha sido.

También me enojo por cosas que no se cómo expresar, como eso que escribí de los hombres con poco ego.

No creo que me entiendan pero es que detesto los hombres que hablan muy alto y que se burlan de todo, y que usan camisas con las mangas apretadas.

Confieso que a veces no pongo atención cuando me hablan, y no soporto tener las uñas largas, que por lo general, tienen algo de tierra, pero no sé por qué, siempre me lavo las manos después de ir al baño o cuando entro a una casa. No entiendo cómo abrir blogs, pero juro que lo intento cada mes, ya tengo un montón de esos.

No me gustan las hamburguesas de McDonald's, pero amo las hamburguesas, pero no me gusta la idea de comer carne. He tratado de ser vegetariana la misma cantidad de veces que he intentando entrar a un gimnasio. No sé si es pereza, es más que no sé cosas. No sé cocinar sopa miso o qué tenis comprar, y me molesta estar tan expuesta con otros extraños, pero a veces sueño que corro mucho y me despierto con una extraña necesidad por sudar.

A veces me dicen que parezco de esa gente que no le haría daño a nadie, pero no es cierto. Cuando era muy pequeña le pegaba a una niña que me caía mal, y cuando visitaba su casa la encerraba en el clóset. Hay personas a las que les deseo que todo les salga mal, porque me parece injusto que humanos que no tienen una gota de empatía puedan caminar por la calle sin caerse en un hueco. Luego lo dejo de pensar porque creo mucho en el karma.

No me gusta lavar ropa pero si limpiar casas ajenas. A veces, si camino mucho me huelen los pies, pero rico, como a sudor de bebé. Amo los bebés y los niños, podría vivir en una comuna con niños, en piyamas, sin usar desodorante ni perfume.

También disfruto de algunos olores corporales —míos y de extraños—, como el sudor europeo.

Escucho la misma música una y otra vez, no he visto Breaking Bad ni me gusta Star Wars . Puedo ser cobarde, impulsiva y tan contradictoria, que creo que en mí habitan unas cinco mujeres más. Todavía no sé como hacer para vivir con todas ellas, hay una que no me cae ni bien.

Hago listas de listas de cosas que debo hacer y casi nunca las hago. Tengo muchos libros que no he leído. Soy emocionalmente inestable (todos los días). Sufro por cosas que no sé como resolver, me complico sin necesidad, a veces soy grosera con mi mamá, casi nunca llamo a mi abuela, me han dicho mujer loca, guardo vasos con agua en el cuarto que nunca me tomo, no sé como hacer amigas, lloro por todo, pero sobre todo, me gusta tomar largas caminatas por la playa, mientras miro el ocaso.

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