La confusión ha acompañado LAS MUERTES CURIOSAS de animales de diferentes especies. ¿Será que son capaces de decidir morir?

Por: Arturo Pardo V. 1 febrero, 2015
Los grupos de ballenas que mueren en la playa han llevado a que se especule si su muerte fue voluntaria.
Los grupos de ballenas que mueren en la playa han llevado a que se especule si su muerte fue voluntaria.

En el 2009, en un lapso de tres días, 28 vacas cayeron desde un risco de unos 100 metros de altura, en Suiza. Todas murieron inmediatamente y, a la vez, se ganaron el mote de “las vacas suicidas de los Alpes”.

Ya sabemos que los humanos tienen la capacidad de cometer suicidio, pero , según especialistas, cuando se dice que otras especies acaban con sus vidas deliberadamente, esto genera polémica, imprecisión y confusión.

¿Realmente los animales pueden suicidarse? La respuesta científica es “no”.

Aquellas vacas, según determinó más tarde una investigación, intentaban desplazarse hasta los pastizales que veían en montañas distantes, ante la desesperada necesidad de cambiar de hábitat.

Sin embargo, la especie que primero aparece en la lista de “animales suicidas” es el lemino, o lemming .

Una famosa escena de documental de Disney White Wilderness popularizó el mito de que esta especie de roedor de las tundras, por instinto biológico, comete “suicidio masivo”. La teoría decía que su decisión era consciente para controlar la sobrepoblación. La ciencia, sin embargo, rechazó la veracidad de la secuencia de dicho documental, y así –de plano– acalló el rumor.

En el siglo pasado hubo al menos otros tres incidentes ampliamente conocidos que teorizan sobre suicidios en diferentes especies.

Los registros de grupos de ballenas que encallan simultáneamente son reiterativos, mas los científicos lo justifican como una simple desorientación motivada por un líder que se pierde o enferma y lleva al resto a la playa.

En los años 60, en Escocia, se reportó que docenas de perros brincaban hacia un acantilado desde el alto puente Overtoun.

El caso levantó especulaciones hasta que el especialista en conducta animal, David Sands, hizo un estudio en el que observó que todos los perros implicados en los brincos eran de razas caracterizadas por su buen olfato y que, abajo de aquel puente, era normal encontrar grandes cantidades de visones, lo cual les resultaba particularmente atractivo.

Equivocación

Ricardo Abel Corrales, del Centro Veterinario Integral Personalizado , afirma que el instinto de conservación de especie impide que los animales se suiciden.

“‘Suicidio’ es un término complicado y se presta para confusión y mala interpretación. Si lo usamos en los animales, estaríamos diciendo que son capaces de razonar que algo los va a matar de forma inmediata y eso no es una posibilidad”, comenta.

Explica, además, que hay conductas que son confundidas como intentos de suicidio, como cuando los felinos se automutilan, mordiéndose alguna parte del cuerpo. Esto, en realidad, responde a una lesión que genera pérdida de sensibilidad nerviosa e impide que perciban el dolor.

Así, en ese y otros casos, si se trata de animales, el suicido está descartado.