12 abril, 2015
Los hermanos Gerardo y Víctor Ramírez, en una presentación de Los Hicsos en los 70. Aún hoy, la gente pregunta por ese nombre tan raro. | FOTO: ARCHIVO
Los hermanos Gerardo y Víctor Ramírez, en una presentación de Los Hicsos en los 70. Aún hoy, la gente pregunta por ese nombre tan raro. | FOTO: ARCHIVO

Hablemos de los hicsos. Por ejemplo, se podría recordar que fue un grupo humano que provenía del Medio Oriente, y que dominó Egipto hace más de 36 siglos en una conquista que los académicos aún discuten si se dio o no con violencia. También es un grupo humano de Cartago que conquistó los bailongos y nos hace cantar “¡maldita violencia!”.

¿Cómo una banda juvenil adoptó como nombre el de un pueblo del que tenemos noticia solo por los más escondidos pasajes enciclopédicos?

Es un misterio de barrio, pero un misterio al fin.

Érase una vez

La palabra ‘hicsos’ es una adaptación que hicieron los griegos del apelativo egipcio “gobernante de países extranjeros”. Eran cananeos que pusieron su casa al este del delta del Nilo, y terminarían por gobernar Egipto.

Corralillo de Cartago está lejos del río Nilo, pero ahí pararán Los Hicsos, los nuestros, en un espectáculo que darán hoy, domingo.

La génesis del grupo fue el Ateneo Juvenil Cristiano, formado por muchachos del colegio San Luis Gonzaga que tocaban en actividades eclesiásticas en 1967. Cuando la banda quiso promocionarse comercialmente, se impuso un cambio de nombre.

Hay debate acerca de la historia de los hicsos; y no falta en la de Los Hicsos.

El actual líder de la banda, Gerardo Ramírez, dice recordar que fue el empresario Edwin Víquez quien dio con la nueva identidad. Sin embargo, la voz de Si te vas admite que esta versión es disputada por alguien que sí se fue.

Flora Matilde Vargas era una muchacha de 14 años, la más joven del conjunto, cuando apareció la necesidad del nuevo nombre. Según dice, cada miembro propuso uno y se hizo una rifa. Se habría barajado Abacaxi, Istarú y Grupo Deluxe, pero salió favorecida su propuesta: ella cuenta que tenía cierta fascinación por aquel pueblo invasor que había conocido en Estudios Sociales.

Vargas recuerda que, en las fiestas, les preguntaban por aquel nombre. La muchacha debía improvisar clases de Historia en media juerga: de cómo los hicsos habían introducido el caballo y el carro de guerra a Egipto, y así.

“Yo pensaba: ‘¡A qué hora se me ocurrió abrir la boca!’”, dice Vargas. Sin embargo, aquello fue premonitorio: el paso de Flora por el conjunto duró solo unos meses más, y ella se convertiría en historiadora y docente.

“A estas edades ya es una tontera discutir por quién puso el nombre”, dice Gerardo, “el grupo ya es una institución”.

Los hicsos duraron poco en Egipto, cerca de un siglo. Los nacionales siguen, o sea, todavía tienen oportunidad de superar a los originales.

Colaboró: Fernando Gutiérrez, corresponsal en Cartago.