Luis Guillermo Solís fue –y sigue siendo– una figura de poder que junto con su partido no tradicional, logró aglutinar la confianza de 1,3 millones de costarricenses. Atrás de cámaras estuvo Melvin Jiménez, un sacerdote luterano hasta ese entonces desconocido, quien luego fungió como ministro de la Presidencia. En poco tiempo, Jiménez se convirtió en eje de noticia constante por tropezar varias veces con filosas piedras.

Por: Priscilla Gómez 12 diciembre, 2015
Melvin Jiménez, exministro de la Presidencia.
Melvin Jiménez, exministro de la Presidencia.

Melvin Jiménez estudió sociología y tiene una maestría en teología; en 1990 fue ordenado como sacerdote. El domingo 27 de abril del 2008, Jiménez asistió a un acto religioso en la sede de la Iglesia Luterana en Paso Ancho, donde fue nombrado obispo oficial de la iglesia. En la ceremonia se encontraban autoridades luteranas de Estados Unidos, Centroamérica, Brasil, Alemania, Finlandia y Suecia. El acto fue significativo, de poder.

La Iglesia Luterana se define como un movimiento religioso protestante. En pocas palabras, ellos buscan reformar el catolicismo, al tiempo que acuerpa a homosexuales, transgénero y transexuales con vehemencia, entre otros grupos sociales fuera de sintonía con la Iglesia Católica. Además de cumplir con su rol de obispo, Jiménez asumió el cargo de la moderación de la Conferencia de Obispos y Presidentes de las Iglesias Luteranas de América Latina.

Además se convirtió en una imagen de autoridad para unas 5.000 personas de 30 comunidades que componen la comunidad luterana costarricense. Ese domingo, Jiménez dio declaraciones sobre su nueva posición. "Nuestra preocupación no es hacer luteranos, sino mejores cristianos".

Después, la carrera política de Jiménez estuvo marcada por una sucesión de eventos desafortunados. El viejo amigo y exprofesor de Luis Guillermo Solís llegó a ser jefe de campaña del Partido Acción Ciudadana (PAC) en julio del 2013. Si era la persona indicada para el cargo, era la pregunta de muchos. Lo que se decía en la calle era que Jiménez había llegado ahí por la amistad de años con Solís, pero eso era, en ese momento, solo una suposición.

1. Obispo y ministro de la presidencia.

El 14 de abril de 2014, Solís nombró como ministro de la Presidencia a Jiménez, por lo que su denominación de obispo despertó el sentido crítico de muchos. El abogado Álvaro Orozco corrió hacia los brazos legales del Estado, y el 23 de abril formalizó una acción de inconstitucionalidad hacia don Melvin, en la que alegaba que el nombramiento de Jiménez contradecía el artículo 142 de la Constitución Política, donde se exige como requisito para ocupar el cargo de ministro ser del estado seglar; es decir, laico.

Mientras esto sucedía, Jiménez intentaba cumplir sus funciones: coordinar el equipo de ministros, y ser un enlace con la Asamblea Legislativa. Cuando fue el turno de Solís de defenderlo, el Presidente justificó la situación diciendo que esa norma aplica para sacerdotes católicos, no para un cristiano luterano. El tema no cesó, sino que se convirtió en un juego de palabras. Primero, Jiménez se defendió diciendo que había pedido una "dispensa" que lo eximía de ejercer como obispo, pero seis meses después, el presidente de la Asociación Iglesia Luterana Costarricense, Marco Antonio Zúñiga, explicó que el "mandato" de obispo de Jiménez había vencido el 26 de abril del 2014, pues la ordenación era solo para seis años. El resultado de la disputa lo dio la Sala Constitucional al validar la designación de Jiménez, cuando llegaron a la conclusión de que solo sacerdotes de la Iglesia Católica tienen impedimento para ocupar el cargo.

Melvin Jiménez: El obispo que dejó el Ministerio de la Presidencia tras un enorme desgaste
Melvin Jiménez: El obispo que dejó el Ministerio de la Presidencia tras un enorme desgaste

2. ¿Copartícipe?

Esto fue lo que pasó: Daniel Soley, originario del Partido Liberación Nacional (PLN) y exviceministro de presidencia, renunció a su cargo cuando la procuradora Ana Lorena Brenes lo acusó de ofrecerle una embajada, aún cuando a Brenes le quedaba un año más en su cargo. Cuando le preguntaron a Soley sí eran ciertas las acusaciones, respondió que no. Cuando le volvieron a preguntar, dijo: "No se mencionó (la posibilidad de una embajada) con esa intención (desplazarla de la Procuraduría). Se mencionó dentro de un esquema de dónde se podría proyectar en el futuro".

Esto afectó a Jiménez, quien parecía escabullirse de la prensa ante las consultas sobre la embajada. El 20 de enero, lo convocaron a la Comisión Legislativa de Ingreso y Gasto Público para discutir el tema. En el documento, firmado por la mayoría de legisladores, cuatro de sus siete miembros sentenciaron que la reacción del jerarca fue "peligrosamente deficiente", porque no inició una investigación y consideró satisfactorias las explicaciones del exviceministro.

3. Ambiguo

Lo siguiente dio indicios de que Jiménez tenía problemas para comunicarse con nosotros. "No es un tema que esté en prioridad. Nuestra prioridad sigue siendo el tema de fecundación in vitro. Las prioridades cambian", dijo al referirse sobre las uniones de personas del mismo sexo. El 18 de enero del 2015, Solís y la vicepresidenta Ana Helena Chacón dieron declaraciones para contradecir lo que Jiménez había dicho.

4. Rechazado

El 4 de febrero de 2015, La Nación titula una nota así: Pastores luteranos piden desmarcarse del Gobierno. Según la junta directiva de la iglesia, que una persona esté ligada con la Iglesia Luterana y con el gobierno puede –eventualmente– desacreditar los fines de la iglesia. En marzo, la iglesia dejó claro que "Jiménez, ya no tiene injerencia en sus decisiones".

5. (Otra vez) rechazado

El jefe de la bancada del PLN, Juan Luis Jiménez, y la subjefa, Karla Prendas, se reunieron con Solís para pedir una cosa: que destituyan a Jiménez. Al parecer la relación que Jiménez mantenía con el poder Ejecutivo y con el Congreso no era la ideal. Pero Solís respondió con un contundente no.

6. Censura, dardo, espina

Jiménez tenía la obligación de vigilar cómo se iba a divulgar y discutir el borrador del proyecto de ley de radio y televisión, que le daría permiso al Gobierno para multar y cerrar medios por el contenido de sus mensajes. Asistió a dos foros de "socialización" para discutir la ley. Recordemos que el proyecto "sometería a la prensa electrónica independiente a un régimen de sanciones capaz de amordazarla, en detrimento de la libertad de expresión y el régimen abierto de opinión pública existente en Costa Rica", según La Nación.

Gisella Kopper, ministra del Micitt y una de las responsables del proyecto, renunció. El viceministro Allan Ruiz no lo hizo, y Jiménez fue el encargado de pedirle la renuncia, pero también, según declaraciones de Ruiz, le ofreció una embajada. El 11 de abril, Jiménez "rechazó" esas declaraciones.

7. Sin ministerio

El 16 de abril del 2015, Solís confirma la renuncia de Melvin. En una entrevista realizada por este medio, Solís explicó que el exministro de la presidencia "tenía un enorme desgaste".

8. Sin respuesta

En un intento fallido por conversar con don Melvin para agregar sus declaraciones a este artículo, una corta y escueta llamada telefónica es el último manifiesto que nos queda de esta historia.

—Hagamos esto, llámeme en una hora para ver si me atrevo a dar la entrevista, dijo Jiménez.

Se le llamó una hora después. Nunca contestó.

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